domingo, 22 de abril de 2018

Aquiles Nazoa

Aquiles Nazoa

  No recuerdo cuando supe por primera vez de Aquiles Nazoa (caraqueño y sanjuanero como yo), supongo que debió ser por alguna mención de su obra literaria en mi travesía por el Bachillerato -desde finales de los 50 hasta comienzos de los 60-. Él en esa época ya formaba parte de la élite de poetas famosos de Venezuela, y junto a Andrés Eloy Blanco, tenía la particularidad de ser fácilmente entendido por cualquier lector, independientemente de su preparación académica o condición socio-económica, pues ambos tuvieron el extraordinario talento de poder expresar con absoluta sencillez los conceptos más hermosos y complicados. Con toda seguridad como liceista me habré iniciado en la lectura de sus poemas, que aparecían publicados en diarios y revistas, además de la utilización de sus escritos en programas de radio y TV, siendo el suyo “Las cosas más sencillas”, por Televisora Nacional canal 5, el que más popularizó su imagen como ícono del quehacer humorístico en Venezuela. Lamentablemente, por una de esas sinrazones tan frecuentes en nuestra dinámica burocrática, las pocas cintas con registro de esos programas fueron borradas para re-grabar sobre ellas, algo insólito, rayano en la estupidez.
Pero llegué a conocerlo en persona a inicios de 1975, cuando Milagros Camejo y Yolanda “La Negra” Camacho, amigas suyas y mías, nos presentaron, luego de un evento cultural -patrocinado por la Universidad Centro Occidental Lisandro Alvarado (UCOLA entonces)-, en el que Aquiles participó. Aquella noche fuimos a una acogedora casita que Milagros tenía en El Manzano, área de montañas al sur de Barquisimeto, donde disfrutamos de una vista panorámica de la capital de Lara, y de una sabrosa conversación, la primigenia de muchas, y de otros eventos que ocurrirían a lo largo de más de un año, desde esa especial ocasión.
Me convertí en el Cicerón -extraoficial, voluntario y privilegiado- de Aquiles, en cada una de sus posteriores visitas a la ciudad crepuscular, lo que por supuesto me permitió conocerlo más, en su dimensión personal, más allá de lo que proyectaba en sus creaciones literarias, que ya dominaba yo mucho mejor que en mi época de liceista. En una visita a mi casa, acompañado de La Negra y Milagros, aproveché para pedirle que autografiara mi ejemplar de su antología titulada “El ruiseñor de Catuche“, y se identificó -de su puño y letra- como Aquiles Camacho Nazoa (la tinta de ese bolígrafo no tenía la suficiente calidad para resistir el paso del tiempo, revisé hace pocos años el bromista autógrafo, y ya era casi imperceptible, pero lo esencial perdura en mi memoria). En otra visita a mi casa, al requerir Aquiles el baño, le pedí que usara el del final del pasillo en la planta alta, más amplio que el de la planta baja, y en la ruta se hallaba mi mamá, en medio de ese pasillo, viendo TV en blanco y negro, en un viejo aparato Telefunken, recostada en su poltrona roja, y la presenté a nuestro visitante, quien le dio la mano haciendo una reverencia y pronunciando el clásico “encantado de conocerla”. Mientras él se dirigía al  baño, mi madre, sin decir una palabra -haciendo señas- se las arregló para identificarlo, imitando los gestos que le caracterizaban en la pantalla chica. Luego Aquiles cargó a mi primogénita, de pocos meses de nacida, y les tomé una foto a ambos (pero con una camarita Yashica, de las pequeñitas -de las que usaban en las películas de espías- y ni siquiera recuerdo si llevé a procesar ese negativo. Es una de las imágenes cuyo extravío más lamento). También recuerdo que tomamos fotos aquella noche en la casita de El Manzano, pero ni La Negra ni Milagros las pudieron ubicar, las veces que se las solicité, y ambas amigas ya nos dejaron (al final del 2016, y en agosto del 2017, respectivamente).
Tenía yo entonces una camioneta Wagoneer 71 (que compré en el 73), y con ella hice todos los traslados de Aquiles, desde y hacia el aeropuerto, hacia y desde el Hotel Yacambú, en la avenida Vargas de Barquisimeto, en cuyo angosto pasillo de entrada me esperaba sentado, y escribiendo sobre alguna servilleta, que luego -ya de copiloto- me mostraba, diciendo“¡escucha esto!” y leía entusiasmado, con estrofas inspiradas durante la espera. Tuve pues el privilegio de disfrutar de sus disertaciones formales, ante las audiencias en los eventos para los cuales había sido invitado como el ameno charlista que encantaba a personas de todas las edades y posiciones,  pero también conocí aspectos de su personalidad, que seguramente sólo tuvieron a su alcance pocos y muy cercanos allegados.
Por razones que nunca me explicó, rechazaba a Juan Vicente Torrealba y a Hugo Blanco. Como no me hizo saber sus motivos, hasta el día de hoy ignoro si detestaba la música o los autores, pero varias veces demostró su específica y rara aversión, al escuchar cualquier pieza creada por alguno de ellos. En una ocasión lo llevé a cenar a un pequeño restaurant italiano ubicado en la avenida 20 de Barquisimeto (hace añales que desapareció, creo que se llamaba “San Remo”su mesonero era cabezón y lento, la comida muy buena), y apenas teníamos minutos sentados cuando comenzó a sonar por los altoparlantes del local, una pieza instrumental del famoso ritmo “Orquídea”. De inmediato Aquiles frunció el ceño, se paró y me ordenó ¡ Vámonos !, y caminó de prisa hacia la salida. Otro día, en la sala de mi casa, puse a sonar una cinta con música variada, y en mal tono me increpó: ¿vamos a conversar o a oír música?. Me comentó una vez que en el diario El Nacional estaba vetado, por la ojeriza personal que le tenía Miguel Otero Silva, el mandamás del periódico. Me aseguró que por ello no había espacio para sus escritos en aquel prestigioso diario impreso.
En oportunidad de dictar una charla, invitado por la Escuela de Administración y Contaduría de la hoy UCLA, la actividad tuvo lugar en una pequeña aula en planta baja, junto al hermoso Auditorio Ambrosio Oropeza (diagonal al edificio del Rectorado, que antes fue un Hotel, en plena carrera 19). Sentí vergüenza ajena al ver la poca asistencia al evento, menos de una docena de personas en una Universidad con miles de estudiantes, ningún docente asistió), y cuando Aquiles terminó su amena y fluida narración, se puso a la orden para responder las inquietudes que el tema motivara en los pocos presentes. Se hizo obvio que aquella audiencia no iba a intervenir y -más con la intención de romper el hielo y la timidez de aquel grupito-, me atreví a formularle una pregunta (probablemente fustigado por el diablillo que llevamos dentro) y le dije: ¿Cuál es su opinión sobre Miguel Otero Silva?. Aquiles me fulminó con una mirada que expresaba su disgusto por mi inapropiada utilización de su confidencia, pero como debía dar alguna respuesta, sin dejar de acribillarme con su evidente molestia, dijo cortante; “Simplemente, Miguel Otero Silva, cuando quiere llorar, no llora”.
En otra ocasión no quiso acompañarme a un Concierto, también auspiciado por la UCOLA, del “Grupo Coral Rafael Suárez” (que por errada deducción pensé que sería liderado por el famoso integrante del Cuarteto Contrapunto. Un pariente de Manuel Antonio Carreño -el autor del Manual de Urbanidad que orientó los modales de los venezolanos la segunda mitad del siglo 19 y la primera del 20-, con quien coincidía en el foso del Auditórium, porque ambos grabábamos el sonido del evento semanal, compartía la equivocada deducción, y al enterarnos de que se trataba de un grupo organizado por una desconocida Directora y Profesora de Música, con vecinos de la Urb. Simón Rodríguez de Caracas, eso redujo nuestras expectativas. La primera mitad del concierto nos deslumbró con la calidad de sus interpretaciones, y después del intermedio, tomé el micrófono y confesé mi prejuicio inicial y la elevada valoración que merecía esa Coral, tanto por su excelente actuación como por el mérito de superar los obstáculos del humilde contexto en el que se produjo esa valiosa iniciativa. Al día siguiente, al contarle a Aquiles, reconoció que debió ir al concierto, y me acompañó al Gran Hotel Barquisimeto a darles una palabra de aliento al grupo y su directora, haciendo referencia a los prejuicios que antecedieron a su magnífica presentación.
Su última charla en Barquisimeto, fue en una sala con pendiente del Pedagógico del oeste (me consta que una colega la grabó, pero me ha sido imposible obtener una copia de esa joya). Para resumir lo esencial de su planteamiento; Aquiles describió la actitud de la gente común en un museo, por lo general dicen no entender el arte moderno, lo abstracto, lo cubista. Pero en contraste, Aquiles señalaba que esa misma gente en una iglesia no mostraba esa incomprensión, mientras a él se le hacía difícil, cuando no imposible, entender las figuras religiosas; Un niño Jesús enorme y cargado sin esfuerzo por la virgen, un Jesús con el corazón afuera y en el medio del pecho -cuando la anatomía lo ubica adentro y más a la izquierda-.  Santos y vírgenes sobre nubes, seres iguales a los humanos pero con alas.
La Semana Santa de 1976, con mi madre, mi esposa y nuestra primogénita, en retribución por sus atenciones cuando visité Lima, en 1973, llevamos a Marta Gamboa a conocer la costa de Carabobo, luego los llanos y Andes. Ya regresando de Cúcuta y San Cristóbal, escuchamos por la radio la triste noticia del accidente y fallecimiento del gran Aquiles (en similar accidente y la misma ARC, la autopista regional del centro, que une a Caracas con Valencia, donde perdieron sus vidas otros dos invalorables personajes: César Girón, en octubre del 71, y el jesuita-economista Manuel Pernaut, en diciembre del 76 (de quien también fui Cicerón en Lara. En una charla, para hacer referencia a la inflación de entonces -microscópica comparada con la actual-, narró que al oír el elevado precio del aguacate, preguntó ¿”con pepa o sin pepa”?. Me obsequió su obra en dos tomos, autografiada así: “para que te ayude a redimir a Venezuela”).
Aquiles Nazoa se nos fue cuando le faltaban 22 días para cumplir 56 años, y duele pensar en la brillante obra que habría producido, aumentando su muy valioso legado, de haber disfrutado de la esperanza de vida que nos corresponde según la estadística demográfica. Por fortuna nos dejó a su hijo Claudio, dedicado a cultivar en la misma parcela de la Cultura en la que su padre sembró, el espacio del humorismo fino y trascendente, la escritura con genuina sensibilidad social y compromiso democrático, el honesto conuco sin malas hierbas ni doble moral.

Masacres malas o buenas, según la doble moral

Masacres malas o buenas, según la doble moral

En cualquier punto del planeta al inicio del período con iluminación solar lo llaman amanecer, como al final le dicen atardecer. Un gorrión es un pájaro en cualquier espacio donde esta pequeña ave encuentre apropiado hábitat, aunque en inglés se diga sparrow, en francés moineau, passereau o mésange, en italiano passero, sperling o spatz en alemán, pardal en portugués, vrabie en rumano. En ninguna lengua llaman al gorrión reptil o mamífero, en todas es un ave, un pájaro. Las definiciones no dependen de que la persona esté triste o alegre, ni de su posición política o social. Definir alba u ocaso siempre derivará del específico contexto en que ocurre el fenómeno natural; Si  la presencia del Sol va en aumento, estará amaneciendo, si disminuye atardece (y esa porción del espacio superficial de la Tierra ingresa a la mitad obscura, el hemisferio al que corresponde la noche). Las comidas que habitualmente ingerimos cada día, son el desayuno, el almuerzo y la cena, en ese orden, y ni siquiera la licencia poética puede decidir que la ingesta de la noche se llame almuerzo, o que sean la cena esos primeros bocados luego del reparador descanso, nocturno para la absoluta mayoría de los seres humanos. Las palabras con las que identificamos cada cosa, animal, situación, suceso, sentimiento, fenómeno natural, obra cultural, conducta o actitud individual o grupal, aunque suenen y se escriban distinto en cada idioma, coinciden en su significado, porque son resultado de convencionalismos que todas las sociedades, todos los países, todas las organizaciones humanas acordaron asumir y respetar.
Y no solamente nos limita la semántica del lenguaje, que norma lo que decimos o escribimos, sino que también existen marcos legales que nos señalan el significado de ciertas acciones y los límites entre lo permitido y lo prohibido, lo justo y lo injusto, el conjunto de Leyes que marcan la frontera entre la barbarie y la civilización, entre lo primitivo y lo moderno, entre lo bestial y lo racional. El significado de los términos que definen los delitos es el mismo, aunque en cada idioma se exprese distinto; Hurto, robo, atraco, estafa, malversación, peculado, blanqueo de capitales, agresión, agavillamiento, trata de blancas, pedofilia, pederastia, narcotráfico, homicidio culposo, asesinato, masacre, terrorismo, genocidio. Ninguna ley establece lapsos en los cuales está permitido cometer delitos, ni un gobierno puede autorizarlo a grupos de sus funcionarios o seguidores. Tanto las leyes nacionales como las que han sido acordadas por conjuntos de naciones, y rigen internacionalmente (Estatuto de Roma, Acuerdo de Ginebra, Núremberg, ONU, OEA, UE, etc) señalan que la responsabilidad en la comisión de crímenes no disminuye por haber sido cometidos obedeciendo órdenes superiores, y algunos crímenes son de tal dimensión, que nunca prescriben, son los de Lesa Humanidad. La responsabilidad involucra a los autores materiales, a los intelectuales (los que diseñan y ordenan los delitos), y a los cómplices, aquellos que pudieron impedir o disminuir la comisión del crimen, antes o durante su realización, o no actúan a posteriori, estando en conocimiento de lo ocurrido y en la obligación de intervenir (omisión).
El lunes 15 de enero del 2018, fue víctima de una MASACRE un grupo de siete personas, seis hombres y una mujer (con embarazo probable), opositores al régimen dictatorial que somete a Venezuela, liderados por Óscar Alberto Pérez, el único del grupo identificado como protagonista de dos sucesos que ocuparon titulares: el sobrevuelo en helicóptero -junio del 2017- mostrando una tela con la consigna 350 LIBERTAD, que lanzó artefactos sonoros (aturdidores) al espacio abierto frente al TSJ, y la toma de una instalación de la GN, maniatando a sus ocupantes, aleccionándolos sobre sus motivaciones, y llevándose algunas armas. Es de resaltar que en esas dos acciones, OAP no causó ni siquiera leves heridas, salvo en el orgullo de los sorprendidos y sometidos por él y sus acompañantes (no identificados). Ninguna de las operaciones califica como terrorista, ni siquiera como criminal.
Las siete personas estaban en un modesto chalet, en el kilómetro 16 de la vía a El Junquito. Fueron rodeados -literalmente, a 360º- por fuerzas policiales y paramilitares, que no atendieron las ofertas de rendición de OAP y sus acompañantes -de lo cual hay evidencias, en varios videos registrados y enviados por el propio OAP, reiterando la disposición del grupo de entregarse, y denunciando que les seguían disparando a pesar de gritar repetidamente que se entregarían. OAP refiere a un oficial con grado de Mayor, con el cual aparentemente mantuvo negociaciones, que conducirían a la entrega formal, con Fiscal del Ministerio Público incluido. La gente armada que cercaba el chalet, no permitió la presencia ni del CICPC (Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminales, antigua PTJ), ni de periodistas, lo cual añade dos irregularidades más al turbio episodio. No hubo información oficial durante el día lunes 15, el martes 16 circulaban varias versiones, que no definían el operativo en su conjunto, sus responsables, ni el saldo. La ciudadanía tuvo certeza de dos hechos; El chalet quedó destruido, mostrando no sólo marcas de balazos y daños que no corresponden con lo que debió recibir una pequeña vivienda, cuyos 7 ocupantes ofrecen entregarse sin resistencia, sino la acción de una máquina que procedió a demoler la estructura dañada, lo cual es inaudito, pues destruye la escena del suceso e impide colectar evidencias de lo ocurrido, algo prohibido doquiera impera el marco legal.
A lo anterior se suma el prolongado retardo en la realización de las autopsias y la entrega de los cuerpos a sus familiares, ambos trámites contemplados en la ley. Al parecer, hubo la intención de CREMAR los cuerpos, a pesar de que legalmente JAMÁS se autoriza la cremación, cuando el fallecimiento fue en condiciones de violencia, o no se han determinado todos los factores que pudieron intervenir para producir la muerte. Generalmente es el ESTADO el ente que le prohíbe a los ciudadanos, a los particulares, que procedan a CREMAR a sus deudos -muertos en circunstancias de probable u obvia violencia-, para mantener abierta la posibilidad de más exámenes al cuerpo y determinar con exactitud las causas del óbito. Pero en la Venezuela castrochavista, es al revés: El Estado ejerce la VIOLENCIA, irrespetando los derechos de los ciudadanos, y el estatuto de Roma, en lugar de GARANTIZAR LAS VIDAS DE QUIENES ESTÁN OFRECIENDO RENDIRSE, los masacra, utilizando exceso de funcionarios y armas, más el vergonzoso ingrediente del paramilitarismo -auspiciado, organizado, respaldado, por la pandilla en el poder, y para colmo, intenta deshacerse de las evidencias, destruye la vivienda y pretende incinerar a las víctimas, sin el consentimiento de sus familias, y contraviniendo lo que establecen las leyes. La presión logró evitar las cremaciones, pero no frenó las insólitas arbitrariedades; El oficialismo dispuso en cuáles cementerios se realizarían los entierros, sin velorio previo, a qué hora y con muy pocos asistentes.
Esta pandilla que destruye a Venezuela, tras la careta de socialistasdelsiglo21 [promiscua mescolanza de resentidos de las derrotadas guerrillas de los años 60 y 70, con oportunistas tradicionales, felones con uniforme -ávidos de hacer dinero sin importarles los delitos que cometan, de narcos a bachaqueros, de  desvalijadores de PDVSA, Matanzas y el Arco Minero, a criminales represores-, más el Lumpen amoral y chabacano, enchufado en todas las Nóminas del Estado], ha elaborado una narrativa en la que lo negro se torna blanco, lo feo se vuelve bello, lo sucio se convierte en limpio, los principios son maleables, y a un suceso similar lo juzgan distinto, desde su camaleónica y cínica Doble Moral.
Recordemos a Paul del Río / Máximo Canales: Nació en Cuba 1943, murió en abril 2015, hijo de  españoles exiliados que llegaron a Venezuela en 1945. En el 62 se unió al MIR -cabezas calientes de AD, seducidos por el inmediatismo fidelista-, y ya enguerrillado, en nombre del MIR exigió al PCV figuración, porque los comunistas se llevaban todos los créditos de las acciones violentas contra la Democracia y los gobiernos electos por la mayoría de los venezolanos (dos elementos que le causaban alergia al parásito caribeño, gerente local del estalinismo en Latinoamérica). El PCV, en ese pueril debate, acordó ceder el protagonismo de las próximas acciones al MIR, y el aspirante a estrella revolucionaria realizó dos secuestros; El del famoso futbolista argentino, Alfredo Di Stéfano, entonces en el Real Madrid, 1963, y el del buque Anzoátegui. Aporrea, al plagio de DiStéfano lo llama “retención amistosa, una manera de llamar la atención del mundo hacia la rebelión en curso en el país, contra uno de los gobiernos más represivos y violadores de los derechos humanos”. AD y COPEI no calificaron de terrorista a del Río, ni lo asesinaron, murió ya viejo, de 72 años. Se dio un tiro, muy probablemente decepcionado con la horrible realidad forjada por esta podredumbre militarizada. Pero, a 52 años de sus arrebatos buscando llamar la atención, los ñángaras nunca calificaron como delictivos sus operativos, tampoco mencionaron que se  suicidó. El ñangarato tiene un pañito abrillantador que le quita la mugre a cualquier golpe, atraco, atentado, asesinato, malversación, que haya sido cometido por camaradas o camarados, desde 1958 a esta fecha.  Sostienen que: “a diferencia de los cuerpos represivos de los gobiernos de AD y COPEI, la FALN no violaba los derechos humanos, no fusilaba  detenidos, no agredía a civiles, no secuestraba a cambio de recompensas económicas, ni torturaba o practicaba la desaparición forzosa de personas”. La versión del ñangarato sobre sus actuaciones durante 60 años, los muestra como Hari Khrisnas embatolados de anaranjado, entonando por las calles cánticos nepaleses, al compás de panderetas y campanillas, lo que enervaba a copeyanos y adecos, que por ello perseguían con saña y sevicia a estos santurrones repartidores de abrazos y besitos.
Ni siquiera involucraré a quienes son los autores intelectuales y justificadores de las atrocidades que ha cometido el sucialismodelsiglo21 en estos 19 años, esa secta perversa integrada por los Diosdado, Padrino, Jaua, Peñalver, Vivas, Varela, los hermanitos Rodríguez, que inevitablemente enfrentarán cargos en la Corte Penal Internacional. Me dirigiré a quienes -habiéndose identificado en el pasado con objetivos encomiables, comprometiéndose a luchar contra la corrupción, la injusticia, el clientelismo, los vicios por los que despotrican del “puntofijismo”-, hoy se ocultan tras el bajo perfil, convenientemente lejos de asumir responsabilidades, en la ambigüedad del que calla (y cree que no otorga).
Preguntas; A los de Aporrea, ¿Se podría llamar “retención amistosa”, a la breve toma de la instalación de la GN, y lo del helicóptero “una manera de llamar la atención del mundo hacia la rebelión en curso en el país, contra uno de los gobiernos más represivos y violadores de los derechos humanos”?. A Reyes Reyes, Urdaneta, Acosta Chirinos, Baduel: ¿No les inspira ni pizca de repulsión lo de El Junquito? ¿definirían como impecables operaciones militares las acciones represivas del 2014 y 2017 que dejaron saldo de 40 y 139 asesinados, respectivamente? ¿Satisface su búsqueda de justicia social, esa que los llevó a dar los golpes militares del 92, la existencia y funcionamiento de La Tumba, el SEBIN, las arbitrarias detenciones y ruleteo en tribunales, las torturas, el desacato a órdenes de excarcelación?. ¿apoyan ustedes la gobbeliana excusa de la “guerra económica”, y también niegan la escasez de alimentos, medicinas, que hay gente escarbando en la basura para sobrevivir, enfermos condenados a fallecer por ausencia del tratamiento necesario, niños que mueren por desnutrición? ¿estamos mejor que en 1998? ¿mejor que en el 92? ¿Van a seguir como los tres monitos, nada ven, nada oyen, nada dicen?
Pregunto a Yibrám Saab Fornino, aunque Óscar Alberto no fue su amigo, como Pernalete: ¿No piensa  que debería reclamarle a su padre, por la grotesca indolencia que ha demostrado al incumplir su deber en torno a la masacre del km 16? ¿será verdad que a Tarek William Saab Halabi sólo le preocupan los derechos humanos de sus camaradas y camarados, y que las leyes se respeten cuando eso beneficia a un régimen colectivista-marxista-narcisista? ¿Le dio catatonia, junto a Alfredo Ruiz, el hoy Defensor?.
Pregunto a todos los castrochavistas, castromaduristas, ¿les parece que este desastre es humanista?, ¿qué repriman criminalmente las protestas de la ciudadanía afianza lo participativo y protagónico? ¿malversar dineros de presupuestos públicos y de asignaciones de CADIVI, depositarlos y blanquearlos en paraísos fiscales, es revolucionario? ¿ser vulgar colonia de Cuba, parásito miserable y estancado, es ejercicio de Soberanía nacional? ¿endeudarse para comprar chatarra militar a Rusia y mercancías de mala calidad y poca duración a China, servir de puente a terroristas sirios e iraníes, son expresiones de solidaridad internacional? ¿Seguimos como plañideras autómatas, llorando a Jorge Rodríguez padre y a Alberto Lovera, mientras celebramos la represión criminal que asesina a jóvenes demócratas venezolanos?, ¿Reforzamos el reclamo por la presunta masacre en Cantaura (uno de los pilotos era alto pana del fanfarrón de Sabaneta, es importante ficha del PSUV), pero negamos la barbarie del 11 de abril 2002 en Puente Llaguno, la del 15 de enero 2018 en El Junquito, los exterminios de la OLP en Barlovento, la Cota 905? ¿destruyendo el equilibrio ecológico de Guayana con el salvaje funcionamiento del Arco Minero, en manos de bandas delictivas criollas y empresas multinacionales inescrupulosas, beneficiará a Venezuela y obligará al malvado “imperialismo yanqui” a ser responsable en materia ambiental?. ¿Es honesto cuestionar al imperfecto puntofijismo, que nos mantuvo en democracia rumbo a la prosperidad, y bendecir al sucialismodelsiglo21 que arruinó al país, agravó todos nuestros problemas y les anexó vicios que no teníamos, como el narcotráfico endógeno, el pranato penitenciario, las complicidades con países terroristas y la corrupción a escala gigantesca? ¿Es lícito rechazar que la burguesía haya mejorado sus condiciones socioeconómicas hasta 1998, mientras se permite desde 1999 que el ñangarato (usando al lumpen -a cambio de limosnas y permisividad para sus actuaciones delictivas-), controle el país, instaure la inseguridad como paisaje y todos seamos ranchificados obligatoriamente? ¿Masacres malas las de antes, masacres buenas las de ahora?
Nos corresponde difundir las denuncias y mantener las presiones, en lo nacional e internacional, para que se investigue a fondo, se determinen tanto las autorías, material e intelectual, como las arbitrariedades y complicidades posteriores, en la masacre de la que fueron víctimas Daniel Enrique Soto Torres, José Alejandro Díaz Pimentel, Abraham Israel Agostini, los hermanos Abraham Noé y Jairo Simón Lugo Ramos, Lisbeth Andreína Ramírez Mantilla (pareja de Jairo), y Óscar Alberto Pérez. También  las muertes de los presuntos funcionarios 1. Nelson Chirinos Cruz y 2. Heyker L. Vásquez F. / Adrium D. Ugarte F., este con dos identidades, Heiker como miembro del colectivo “Tres raíces” del 23 de enero,  con prontuario de 5 casos de homicidio y 1 de extorsión, Adrium como efectivo policial, a quien rindieron honores oficiales en el entierro ¿delincuente multicedulado e ilustre?.


Muerte y resurrección

Muerte y resurrección

                  Alan Eugene Magee, 24 años, era uno de los tripulantes estadounidenses del avión B17 que bombardeaba posiciones del ejército nazi en Francia, el 3 de enero de 1943, durante la 2a Guerra Mundial. El avión fue destruido en el aire, y Magee cayó desde 6700 metros, sin paracaídas. Por la altitud -poco oxígeno- perdió el conocimiento varias veces. Atravesó los cristales de la estación ferroviaria en San Nazario, y se estrelló contra el suelo del vestíbulo. Con casi todos los huesos rotos, daños graves en un pulmón y los riñones, brazo derecho semi desprendidoSobrevivió.  Al parecer, los  paneles del techo de vidrio de la estación, amortiguaron el impacto. Alan Magee murió a la edad de 84 años, en San Ángelo, Texas, el 20 de diciembre de 2003.
El avión BAC 111-500 de la compañía British Airways , la madrugada del 10 de junio de 1990 estaba en el hangar de mantenimiento, con orden de reemplazar los 90 tornillos de la ventana frontal izquierda de la cabina de mando (probablemente la habían sentido vibrar).  El técnico encargado los sacó y fue al almacén a pedir unos nuevos. El responsable del almacén le indicó que el calibre que solicitaba no era el correspondiente a la ventana de ese avión, sin embargo el técnico insistió en que le dieran unos iguales a los que había sacado, y quizás por evitar discutir o por la modorra de la madrugada, el almacenista lo complació. El técnico colocó de nuevo la ventana, pero 84 de los 90 tornillos no eran del calibre o la longitud correcta (el parabrisas se halló luego con algunos tornillos aún en él, y se comparó con los tornillos anteriores, que el técnico había alcanzado a rescatar de la basura).
El vuelo 5390, con 81 pasajeros y 6 tripulantes, despegó de Birmingham (Inglaterra) a las 7.20 am, con destino a Málaga (España), un viaje de 2 horas. A los 13 minutos y a 5.273 metros de altura, el parabrisas se salió de su marco, junto con dos tercios del cuerpo del piloto, Tim Lancaster, de  42 años, que se había liberado del arnés que lo mantenía asegurado a su silla. Fue absorbido desde fuera de la cabina, por la diferencia de presiones (76 kPa en el interior y 54 kPa en el exterior. Por debajo de 2900 mts de altura ocurre lo contrario, porque la diferencia de presión estática no compensa la presión del aire sobre el parabrisas por la velocidad del avión, la presión interior es menor que la exterior). Una densa niebla llenó la cabina a consecuencia de la sobresaturación del aire, al no poder retener su vapor de agua con la reducción casi instantánea de la presión en cabina. El cuerpo del piloto no salió completo, porque sus pies se trabaron y empujaron el volante, forzando al brusco descenso de la nave. Dos  tripulantes se turnaron para sujetarlo por las piernas, sin poder meterlo en la cabina. El copiloto Alistair Atchison -39-  volaba por  primera vez en esa compañía y en esa ruta-,descendió para apartarse de las rutas de vuelo y alcanzar una altura donde no necesitaran las máscaras de oxígeno, una acción clave para poder salvar a todos a bordo. Luego de bajar a 3.000 metros y disminuir la velocidad a no más de 300 km/h, el cuerpo del capitán dejó de estar presionado encima de la cabina y se deslizó por la parte exterior, pegando la cara de la ventana lateral izquierda. Quienes lo sostenían, exhaustos por el esfuerzo, el frío y calambres,  (uno resultó con un hombro dislocado, congelado su rostro y daños graves en un ojo), le propusieron al copiloto soltar el cuerpo del piloto -convencidos de que ya estaba muerto-, pero el copiloto rechazó la sugerencia porque podía ser absorbido por un motor y agravaría la situación. Al copiloto le dieron la opción de aterrizar en el aeropuerto de Gatwick, en Londres, pero él estaba más familiarizado con el de Southampton y allá se prepararon para atender la  emergencia. El piloto estuvo fuera del avión 22’(7.33 a 7.55), dando golpes al fuselaje, a 620 Kmh, a menos 17ºC, a 3.000 mts, inconsciente, durante el trayecto al aeropuerto de Southampton. Al aterrizar los paramédicos lo declararon muerto, pero le aplicaron medidas extremas que incluyeron el uso del desfibrilador. Lograron revivirlo, estuvo semanas en terapia intensiva, a los 5 meses se reincorporó a BA, y luego pasó a otra empresa aérea.
Tim Lancaster, pioloto vuelo 5390.

 Tripulación del vuelo 5390 en condiciones normales y en el Hospital, luego del grave accidente.

El 8 de enero de 1991, Rafael Corti Vivas, Alférez de la Escuela Naval, en curso particular para aprender a pilotear aeronaves, entrenando solo en avioneta monomotor Cessna, cayó a tierra cerca de San Casimiro, Aragua. La Armada dispuso un avión Casa 212 AVIOCAR, siglas ARV-0209, para trasladar el cuerpo -el día 10- para su entierro en Mérida, de donde era nativo el occiso. En ese vuelo iban 12 familiares, 7 compañeros de la Escuela Naval y 3 tripulantes: 22 personas y el ataúd con el cadáver. El aeropuerto de Mérida es de muy difícil acceso, ubicado en una estrecha meseta entre montañas elevadas y abruptas, y ese día la visibilidad era poca. El avión había hecho escala en Santa Bárbara del Zulia, esperando que las condiciones mejoraran. Se desvió de la ruta regular, que sobrevuela el valle del río Chama. Al pasar la recta de Santa Bárbara-El Vigía-Chiguará debió cruzar al noreste, en dirección a Lagunillas, Ejido-Mérida, apenas a 45 kmts, pero siguió recto, hacia los páramos del sur, cuya nubosidad impidió evitar el extravío y la colisión. A las 4 pm chocó contra una montaña del páramo de Mucuquí, al SO de la ciudad de Mérida. De las 22 personas vivas a bordo, fallecieron 21. Sobrevivió el Alférez Naval Renato Marino Bove, entonces de 22 años, hoy con 49, Teniente retirado, reside en Barcelona, España.
El 6 de julio del 2010, Yulia Evdokímova, de 21 años, residente de Nefteiugansk, ciudad de Siberia, Rusia, saltó de un avión a 800 metros de altitud, y su paracaídas falló. Sobrevivió porque cayó en un pantano y la alta humedad del lodo amortiguó el golpe. Sus heridas fueron muy graves; La jovencita estuvo en el hospital más de un mes, con fracturas de dos vértebras y una costilla, además de otras lesiones. Le practicaron una difícil cirugía de columna vertebral, pero gracias a la pericia médica, su juventud y la suerte de haber caído en un colchón de barro blando, pudo evitar esa segura muerte.
La Catalepsia es una condición que afecta a muy pocas personas, quienes cada cierto tiempo presentan  rigidez corporal, pulso y respiración extremadamente lentos, lividez de la piel, no responden a estímulos  ni muestran signos vitales en el examen médico, su apariencia es de cadáver. Etimológicamente, el término conjuga las palabras catapulta y narcolepsia, y en griego significaría “casi muerto”. Esos síntomas pueden durar desde pocas horas a días o semanas. Asusta pensar en la cantidad de catalépticos que fueron enterrados vivos en el pasado. Ahora, que se conoce su especial condición, los médicos saben qué hacer para detectar y superar la extraña situación. Sé de dos casos; un hombre en India, donde hay separación por castas sociales, fue declarado muerto y, como le correspondía a su casta,  puesto en un simple hueco de 200 x 80 cmts, cubierto por lajas. Esa noche despertó de su catalepsia, quitó una laja y salió de su tumba. Sin tomar previsiones, fue directo a su casa y al verlo en la puerta, su madre y su hermana, que presenciaron el entierro, murieron infartadasConocí de vista y trato a otro afectado de catalepsia, a quien declararon muerto en el Hospital Central de Barquisimeto, y ya en una camilla de la morgue, despertó de su letargo, y al hablar  casi le provocó la muerte a una bedel que limpiaba el piso cerca de él. Años después, viajando con él y un amigo mutuo, que conducía demasiado rápido su vehículo, le dijo en tono de sermón: “A esta velocidad podemos matarnos, y yo sé de eso, porque yo vengo de la muerte”.
En Ospino, Portuguesa, un sicario le dio  11 tiros a quemarropa a un hombre, que sin embargo pudo sobrevivir. En el Hospital Pérez Carreño de Caracas, llevaron a un hombre que, drogado, enfrentó a una comisión policial a tiros, y recibió 7 balazos en el pecho, cayó de la camilla del pabellón de emergencia y golpeó su cabeza contra el piso, y pese a los 7 tiros y el fuerte impacto al suelo, sobrevivió. Todos sabemos de sucesos en los cuales las circunstancias o factores deberían producir la muerte de la persona o del grupo involucrado y, sin embargo, contra todo pronóstico y lógica, alguien sobrevive. Es una rareza estadística, la excepción que confirma la regla.
Los latigazos y la crucifixión fueron castigos vigentes por ochocientos años, y quienes sufrieron tales torturas bajo el imperio romano suman decenas de miles. Hay la posibilidad de que entre tantas ejecuciones, a pesar de todos esos suplicios, algunos hayan sobrevivido. Jesús de Nazareth pudo estar vivo, en condición agonizantecon imperceptibles signos vitales, cuando fue bajado de la cruz y llevado por sus allegados a la especie de cueva que le iba a servir de tumba. Le limpiaron y atendieron de alguna improvisada pero eficaz manera las heridas (cuidados sanitarios, antisépticos, alimenticios, curativos), y subrepticiamente lo sacaron de su “última morada”, propiciando su aparente “resurrección” (al tercer día, sostiene la narrativa elaborada décadas después, desapareció su cadáver). Resucitar es imposible -excepto en condiciones de falsa muerte, el caso de los catalépticos-. Ya reseñamos casos de personas que superaron condiciones extremadamente letales. Es probable que no haya muerto. Los guardias -de madrugada, cansados y quizás ebrios- permitieron que se llevaran el cuerpo de Cristo AGONIZANTE, aparentemente sin vida, y de allí en adelante la leyenda substituye a la realidad, la que hacen a un lado aquellos cegados por los dogmas, siempre a la defensiva, basados en libros escritos mucho después de ocurridos los hechos, adulterados o maquillados para adaptarlos a su credo religioso.
No eran métodos mecánicos, en los que todos los elementos participan con la misma intensidad, como el amperaje de la corriente en la silla eléctrica, la dosis exacta de la substancia que le inyectan al condenado a muerte. Se puede reducir o aumentar la fuerza con la que se da cada latigazo, o con la que presuntamente le hirieron con la punta de la lanza en el costado. Fuera de lo escrito a posteriori, ¿qué demuestra que le perforaron el pulmón?. El extremo dogmatismo genera la respuesta egoísta de considerar excepcional un castigo que, con ciertas diferencias, sufrieron decenas de miles, algunos por razones más injustas aún que las que llevaron a Jesús al Gólgota. Si sobrevivió, pudo adoptar otra identidad y es probable que disfrutara el resto de su vida con Magdalena, en un hogar lejos de quienes pudieran identificarlo y reiniciar el suplicio. Con sentido común, y razonamiento no alienado a dogmas, se entiende la realidad.


La intolerancia consensuada por la mayoría

La intolerancia consensuada por la mayoría

Todos los elementos que conforman este planeta, nuestro hogar, nuestro hábitat, son parte de tres grandes reinosel mineral (el primigenio, con 4.500 millones de años de edad y evolución), el vegetal y el animal, ambos con la condición vital que no tiene el reino primero e inerte, y mayor diversidad en las especies que los han constituido a lo largo de los 4.000 millones de años que llevan evolucionando, desde las formas primigenias, microscópicas, unicelulares, hasta las macroscópicas, complejas, pluricelulares, distribuidas en todos los espacios de la corteza terrestre, tanto los ocupados por las aguas de mares y lagos, como los emergidos, en los cuales los seres vivos sobreviven enfrentando los retos de glaciares y desiertos, bosques y planicies, selvas y estepas, en islas y en continentes.
Cuatro mil millones de años son un período largo y suficiente para establecer en cada especie superviviente el conjunto de instrucciones genéticas que les permitieron superar las dificultades que a otros condujeron a la extinción -tanto vegetales como animales-, y es fácil deducir que ese manual de informaciones acumuladas que han pasado de generación en generación por los millones de años de cada especie, rige su conducta actual, con mínimas posibilidades de incorporar nuevas instrucciones en el relativamente breve lapso de algunos siglos o milenios. Excepto en los Homo Sapiens, que somos simultáneamente la especie más joven y la más versátil, con la capacidad de razonar, de lo cual deriva la creciente capacidad de modificar su hábitat hasta controlar parcial o totalmente los elementos de los tres reinos, en sentido positivo y negativo: Se alimenta de vegetales y animales, los recolectaba y cazaba, los domesticó y eso le permitió sedentarizarse. Tala árboles para usar su madera, elimina bosques y selvas para cultivar pasto para sus rebaños, represa ríos, desplaza al mar de sus orillas naturales, genera energía mecánica y eléctrica mediante la fuerza hidráulica, eólica y la fusión nuclear, rediseña paisajes, crea nuevas especies vegetales y animales, también agrede a otras, incluso hasta su extinción.
En la dimensión macro-zoológica, todos los animales comparten una instrucción, identificarse con sus similares -con el propósito esencial de reproducirse-, y rechazar a los que son diferentes y pudieran representar una amenaza para la supervivencia de su especie. El tamaño es factor determinante en la organización natural, a mayor volumen de un animal menos depredadores debe enfrentar, y de nuevo el Homo sapiens es la excepción, pues él es el depredador Alfa, desde los remotos tiempos de piedras y palos, hasta la actualidad de rayos láser y misiles atómicos, la organización de los grupos humanos ha logrado dominar al resto de los animales, de moluscos a peces, aves, mamuts, felinos y ballenas, líquenes, algas, manglares, arbustos, hortalizas, cereales, árboles, sin excluir especie alguna, todos los vegetales y animales han sido víctimas de la prepotencia humana, que incluso amenaza con producir niveles de contaminación y calentamiento que hagan peligrar nuestro único hogar.
Esa instrucción que promueve el acercamiento entre los similares (ñúes, cebras, antílopes, búfalos, renos, alces, o garzas, patos, gansos, flamingos) que pueden compartir un mismo espacio, y la desconfianza o el temor respecto de los distintos y potenciales agresores (grandes felinos, hienas, perros salvajes, zorros, lobos, osos, águilas, buitres), que también compiten entre sí por las presas o su carroña, sigue un esquema simple; clasifican a los otros como peligrosos o inofensivos, en base a las experiencias de cohabitación o agresión ocurridas a lo largo de varios miles o millones de años, grabadas en sus manuales de conducta instintiva.
Los homo sapiens, precisamente por su capacidad de pensar, que a su vez los capacita para producir herramientas, y modos de comunicación superiores a los del resto de los animales, crean símbolos fonéticos y figurativos, palabras e imágenes, que les permiten trascender los límites de los esquemas simples que dividen a las otras especies en ofensivas e inofensivas según el grado de peligrosidad física que representen. Los humanos, ebrios de poder, habiendo demostrado hasta la saciedad que pueden convertir en mercancía cualquier porción de los tres reinos, incluso exterminar especies, agotar yacimientos y recursos renovables, organizados en grupos sociales con rasgos identitarios propios [fenotipo, idioma, tradición, cosmovisión cultural, que incluye prejuicios, folklore y religión, vestimenta, música, bailes, rituales en general] también elaboran fobias que desembocan en agresiones contra esos grupos o individuos objeto del rechazo. Durante miles de años, de las diferencias anatómicas derivaban las razones para el rechazo o la agresión. Color de la piel, estadio de civilización alcanzado, deformidades obvias, fueron la excusa para el racismo, la esclavitud, la discriminación social y el sometimiento. Le añadieron el machismo, mujeres y homosexuales se convirtieron en víctimas. El homo sapiens es la única especie que agrede a todas las demás y también a los de su propia especie, incluso vecinos y familiares, cuando algunos miembros no cumplen los estrictos y variantes requisitos exigidos por cada mayoría grupal.
Pero, aunque de maneras lentas y difíciles, de la misma sociedad que ha producido diversas formas de rechazo y explotación, van surgiendo los antídotos contra cada expresión de intolerancia, y a medida que la Humanidad transita hacia niveles de superación (económica, política, filosófica, tecnológica, científica), que nos trajeron de la era de las cavernas a esta post-modernidad, dejando atrás la edad de piedra, la de los metales, la antigüedad, la edad media, el frescor del renacimiento y la pujante modernidad, las vanguardias humanas han ido acumulando logros para reducir –en las leyes y en la praxis– los embates de las milenarias plagas sociales del Machismo, el Racismo, la Homofobia, la Misoginia, el Acoso y Abuso contra los débiles o discapacitados. Hoy sólo quedan enclaves, menguantes territorios y sociedades en las cuales se practique abiertamente la esclavitud, la discriminación, el acoso, todas las injusticias que eran habituales en la mayor parte del planeta, hasta hace apenas dos siglos, un relativo instante comparado con un lapso de al menos cincuenta mil años asignables a la gradual evolución de cada grupo humano desde los albores de la genérica Humanidad, que desemboca en este maravilloso y diverso crisol actual. En los pocos países donde las leyes no protegen explícitamente a las minorías, a las que por milenios les negaron sus derechos básicos, las propias víctimas se rebelan contra ese anacronismo, con la solidaridad de  muchos de los que no sufren discriminaciones, pero las cuestionan y enfrentan. EEUU, el país donde el racismo y la esclavitud se expresaron más vigorosamente, hoy presenta uniones inter-raciales, negros en posiciones de primordial importancia (jueces, militares, actores, músicos, gobernadores, ministros, diplomáticos, y hasta un mulato fue presidente por ocho años). Los movimientos LGBT (Lesbianas, Gays, Bisexuales y Transexuales) proliferan y se fortalecen por doquier. Las luchas por la igualdad de géneros han logrado innegables avances,  cada vez menos mujeres son consideradas inferiores, incapaces de ejercer labores fuera del hogar, o víctimas de agresiones, y de suceder, el marco legal no otorga impunidad a los victimarios. Se ha llegado a la inclusión exagerada, apoyada por leyes, de todos aquellos que eran discriminados por su color, su condición femenina, su preferencia sexual.
Son aislados los espacios donde siguen vigentes las discriminaciones, excepto una en la que participan activamente hasta miembros de todas las minorías que soportaron injusticias, y hoy comparten -por su común denominador de creyentes de los múltiples credos religiosos-, la intolerancia en contra de los ateos. En los deportes hay rivalidades entre seguidores de distintos equipos, pero no agreden a quienes no son adeptos a los deportes (salvo los minoritarios y excepcionales grupos de Hooligans). En cambio, en asuntos de religiones, además de competir entre sí, en ocasiones buscando la conversión forzada o el exterminio del feligrés de otro culto, la mayoría de los alienados a las falacias que veneran imaginarios seres superiores, manifiestan mayor repulsión respecto de quienes rechazan las creencias y asumen exclusivamente las verdades demostradas mediante métodos científicos. Por demasiado tiempo cualquier tipo de presunta o real herejía se castigaba con calabozo, tortura, juicio inquisitorial, horca, hoguera o linchamiento por turbamulta. Hoy, vemos a los negros, los del movimiento LGBT, las mujeres, los albinos, personas con síndrome de Down o Autismo, incorporados a la sociedad con respaldo legal para hacer respetar sus derechos. Esa integración se refleja en su creciente participación en cine, TV, programas sociales, que refuerzan los cambios de actitud colectiva para impedir que sean objeto de intolerancia. Pero no ocurre igual con los que siguen siendo considerados como una peste en pleno siglo 21la minoría que no se afilia a ninguna creencia, repudiada por la mayoría de la población mundial, todavía atada a las erradas invenciones e interpretaciones de nuestros más remotos ancestros.    
Reducidos a la casi total inexistenciason marginalmente visibles en algunas instancias, muy breves apariciones en cine o TV. Pocos personajes, como el Dr. Gregory House (Hugh Laurie), Sara Sidle (Jorja Fox) en CSI Vegas, Patrick Jane (Simon Baker) el Mentalista, muy esporádicamente y con suprema timidez, expresan sus posiciones ateas, sumergidas y opacadas por la permanente y eficaz referencia a la conveniente y manipuladora creencia. El oscurantismo mantiene su hegemonía.