lunes, 25 de marzo de 2019

Fui sobrino y escolta de Pompeyo por corto tiempo.

Fui sobrino y escolta de Pompeyo por corto tiempo.

Edgard J. González.-

Coincidí con Pompeyo Márquez en una cena en el Hotel Curumato, calle 34 de Barquisimeto, de apoyo al candidato presidencial del MAS, en 1973 el único partido político por el cual he sentido simpatías, por tratarse de un proyecto dirigido a establecer que no puede haber Socialismo sin Democracia. Fundado en virtud de las crecientes desavenencias de militantes y dirigentes del PCV, no sólo con la línea de la violencia guerrillera que pretendió interrumpir el renacimiento del experimento modernizador de la sociedad venezolana, implementado del 45 al 48, para superar el despotismo militar que caracterizó a todos los gobiernos desde 1830, el cual resurgió con el golpe en noviembre del 48 contra Gallegos -el primer presidente electo por todo el pueblo- imponiéndole al país otra dictadura militar, la pérezjimenista, de noviembre de 1948 a enero de 1958.

Mi primer nexo indirecto con Pompeyo emana de compartir con sus hijas, Tania y Natasha, la condición de alumnos del Liceo Andrés Bello desde el inicio del año escolar en septiembre de 1957, aunque yo comenzaba el primer año y ellas me llevaban ventaja. In stricto sensu, entonces no existía Pompeyo Márquez, pues el país estaba sometido por la anterior dictadura militar, encabezada por Marcos Pérez Jiménez, Luis Felipe Llovera Páez y Óscar Mazzei Carta, con Vallenilla Planchart, Pedro Estrada y Miguel Silvio Sanz entre los cómplices civiles de aquel despotismo desarrollista, peculador, conculcador de las libertades políticas mediante los terribles métodos de la “Seguridad Nacional”, con sus esbirros capaces de cometer las más aberradas torturas, entre quienes recuerdo a “Suelespuma” y “el Loco Hernández”. En esas circunstancias era imprescindible -para quienes, en la clandestinidad, se oponían a la dictadura militar- usar un apodo que les permitiera cierta libertad de movimientos y desviara las posibles retaliaciones contra sus familiares. Pompeyo, máximo dirigente del PCV, Partido Comunista de Venezuela, pasó a ser Santos Yorme, y en 1957 actuando en combinación con AD, URD y COPEI (Sáez Mérida, Fabricio Ojeda y Enrique Aristeguieta, respectivamente) -en la Junta Patriótica- para “tumbar” a Tarugo (el sobrenombre de Pérez Jiménez, se lo puso el pueblo al abusador, que disfrutaba de excesivos privilegios del poder, incluidas sus orgías en motoneta en la isla de La Orchila).

La unidad opositora y el resquebrajamiento del apoyo de las Fuerzas  Armadas a la dictadura, evidenciado por el alzamiento de parte de la Fuerza Aérea el 1º de enero del 58, con el capitán  Hugo Trejo y otros sobrevolando Miraflores, hicieron posible el gradual colapso de la maquinaria que controlaba el poder (Vallenilla y Estrada se fueron del país, liceos y universidades protestaban, el régimen tuvo que suspender las clases el 9), hasta que la madrugada del 23 el dictador huyó por La Carlota (Llovera Páez había recomendado tomar las de Villadiego porque “pescuezo no retoña”), y las calles fueron inundadas por quienes celebraban el final de ese anterior encierro militar, que creímos sería el último.

Haber sido excluido del Pacto de Punto Fijo -por la geopolítica derivada de la guerra fría que abarcó al planeta desde 1948 hasta 1991- y pretender copiar el inmediatismo de la revolución cubana, incentivado por la maquillada épica de Sierra Maestra y la visita de Fidel a Caracas en enero del 59, forzaron al PCV -y el MIR- para complacer las hitlerianas ambiciones de Fidel, a organizar las guerrillas rurales y urbanas, que en paralelo también generaban disturbios citadinos con frecuencia semanal, utilizando a los más jóvenes, liceístas y universitarios, que por su inexperiencia y escasa formación devoraban las carnadas de “la igualdad absoluta, el gobierno proletario, la erradicación de la pobreza”.

En una de esas escandalosas manifestaciones, que generalmente paralizaban las actividades en los liceos y facultades universitarias con más propensión a participar en disturbios para exigir reales o supuestas reivindicaciones estudiantiles, o protestando contra ejecutorias del gobierno (que a menudo incluían excesos policiales o militares), generando círculos viciosos que con cada disturbio agregaban más motivos para las próximas protestas, a raíz de la represión en las anteriores. Recordemos que las guerrillas urbanas y rurales funcionaban a escala nacional, y que en la provocación de esos disturbios “estudiantiles” intervenían fichas de la ultraizquierda, que buscaban elevar el desorden y la inestabilidad del país, por su objetivo de derrocar al gobierno democrático para instalar otra franquicia de la URSS, un régimen totalitario, sin propiedad privada ni opiniones disidentes, el estado patrono, partido y pensamiento únicos e incuestionables. De manera que en ocasiones el disturbio se propasaba y también la respuesta represiva, con óptica militar. Uno de aquellos próceres de las guerrillas sesentosas produjo el terrible lema “Haz patria, mata un policía”, y ese Rufián que propuso esa acción tan humanista, se prolongó en su perversión hasta el sucialismodelsiglo21.

En el segundo trimestre de 1961 a media mañana de un día laboral, por Radio informaban que en un disturbio había muerto un joven con el uniforme de kaki correspondiente a los liceístas y lo identificaban como Edgar González. Unos primos míos, mayores en edad, lógicamente preocupados por la posibilidad de que se tratase de mí, intentaron indagar más, antes de que mi madre pudiera enterarse (ella era Enfermera Supervisora en la Maternidad Concepción Palacios, en San Martín, de guardia cada mañana), y como en esa época pocas casas tenían teléfono propio en el sector donde ella compró su vivienda (urbanización construida durante el gobierno de Medina Angarita), todos los vecinos usábamos el teléfono de la bodega del señor Ernesto, canario bonachón, que cobraba medio (Bs 0,25) por cada llamada realizada desde su aparato negro colgado en la pared, a dos metros de la puerta trasera de la bodega, al que se accedía por el garaje de la casa, y las llamadas no tenían límite de tiempo. Por supuesto que ese número lo tenían los familiares de los vecinos beneficiarios de ese amable servicio, para enviar y recibir mensajes a través del teléfono en la bodega. Mi primo Tibaldo llamó a la bodega y lo atendió la señora Concha, esposa de Don Ernesto, quien al conocer la noticia dijo que iría a cerciorarse, “porque yo me quedaba dormido a veces, y era posible que ese día ni siquiera hubiera ido a clases” (4º año de bachillerato). En efecto, Doña Concha caminó los 40 metros de la bodega a mi casa, mi cuarto estaba al frente en el primer piso, y al escuchar a la señora Concha llamarme a gritos, me desperté y me asomé a saludarla. Ella volvió al teléfono negro en su pared y le comunicó a mi primo que yo estaba bien y en la casa, lo que permitió que él llamara a la Maternidad y le informara de la terrible confusión a mi mamá, que no se había enterado de nada, por fortuna.

12 años después, le conté a Pompeyo durante la cena en el Hotel Curumato, que conocí a sus hijas en el LAB y este lamentable episodio del tocayo, y me explicó que aquel liceista muerto era su sobrino, Edgar González Márquez, hijo de una hermana suya, ferviente participante en los rutinarios disturbios callejeros que, en absurdas ocasiones, incluían saldos trágicos, con víctimas en ambos bandos.

Volví a coincidir con Pompeyo en octubre del 2007, había viajado a Caracas y participado en un Congreso del MAS -invitado como independiente-, celebrado en un auditorio de Parque Central, donde disfruté de interesantes ponencias y saludé a unos cuantos conocidos. Supe, finalizado el Congreso, que al día siguiente habría un debate sobre la Reforma Constitucional en el auditorio del Instituto Pedagógico de Caracas, donde me gradué en 1968, y fui con dos propósitos, participar en el debate y conocer el edificio nuevo del IPC, en cuya planta baja está el auditorio. Por insólito que parezca, en 39 años no había retornado a mi alma máter, que tramitó mi Beca para hacer Postgrado en Inglaterra, y por no haber retornado a tiempo para el inicio de las clases en el IPC, que entonces se regía por Año Escolar, de septiembre a julio, me enviaron como docente al Pedagógico de Barquisimeto, que funcionaba por semestres, en febrero del 71, y ya era un barquisimetido más (lo que llaman “navegao” en Margarita).

Cuando ingresé al pequeño auditorio (el “viejo” era más grande, pero fue demolido para dar espacio al distribuidor de “La araña”), ya todas sus butacas estaban ocupadas, había gente parada en los angostos corredores laterales, y decidí sentarme en el piso, en el corredor frontal, a poca distancia del reducido espacio destinado a escenario, donde pusieron una mesa de 2x1 mts para los invitados que disertarían sobre la Reforma, cuyas identidades yo no conocí hasta que se presentaron en el local poco después. Sí era notoria la presencia de un grupito, no más de doce, que ocupaban la esquina trasera derecha -vistos desde el escenario- con pancartas que mostraban su apoyo a la pretensión de reformar la “mejor Constitución del mundo”, pero ese grupo mantuvo una actitud civilizada, respecto de la actividad y sus protagonistas esenciales. Con el auditorio a reventar, llegaron los panelistas, y supe entonces que se trataba de Yon Goicoechea y Pompeyo Márquez. La presentación formal la hizo un profesor del IPC, fósil ortodoxo militante del PCV, y enseguida irrumpió otro grupo de castrochavistas, no más de diez pero bastante exaltados, con la obvia intención de boicotear el acto (sucialismo y debate son incompatibles, y allí estaban en franca minoría, ni siquiera el 10% de los asistentes). Usaron como excusa que Goicoechea llevaba una franela con la icónica imagen del Ché Guevara -tomada por Korda en Cuba- (nunca he conocido la muy estúpida “razón” por la cual Goicoechea decidió ponerse esa franela, y justo para ese acto), y asumieron la condición de energúmenos, gritando sus consignas y amenazando a Yon y a Pompeyo, lo que me obligó a subir al escenario y a colocarme entre Yon y Pompeyo, a cuyo lado izquierdo estaba su hija Tania, profesora del IPC, los cuatro contra la pared y con la mesa separándonos de la mini-turba agresiva e insultante. En medio de ese caos tuve que regañar a Pompeyo, obligarlo a sentarse para que estuviera menos expuesto a un golpe, mientras él insistía en hablarle al más agresivo de los salvajes: Pompeyo se justificaba diciéndome que lo habían acusado de fascista y él pretendía aclararle a aquellos energúmenos su enorme equivocación. Habría sido imposible que uno de aquellos furibundos e irracionales integrantes del obvio grupo de choque enviado a impedir el debate, atendiera argumentos, en su ignorancia y fanatismo no había espacio para reconocer al Santos Yorme que enfrentó a la anterior dictadura militar, sí a uno de los calificados  como enemigos por el castrochavismo por fundar el MAS, partido que nace para oponerse al “socialismo real” que tanto daño había ya causado desde 1917, precisamente por su praxis fascista, en las antípodas de las libertades sociales, políticas, económicas, que derivan de la genuina Democracia.

En honor a la verdad, en aquel auditorio sólo hubo agresiones verbales, pero afuera lograron golpear en la cara a Goicoechea, y como los reporteros de Globovisión debían llegar a su planta para transmitir el video y la noticia, transcurrió una hora entre el final del brollo en el IPC y la difusión por TV de imágenes e informaciones, mezclando el bululú en el auditorio con la agresión física en el estacionamiento, por lo que familiares y amigos que me reconocieron en el video, me llamaron a mediodía para preguntar si yo estaba ileso, y les expliqué que las agresiones terminaron a las 11 am, y que la herida a Goicoechea “ocurrió después de mi guardia”. Ya yo estaba conversando con colegas del IPC, en una sala en la que se realizaba una elección pautada con anterioridad para ese mismo día.        
Por último, una deliciosa anécdota. De visita en el 2006 a mi prima segunda Gioconda Soto, periodista de El Nacional a cargo de la fuente de Miraflores, nos contaba que entrevistando a Pompeyo una llamada los interrumpió, y él -solicitando de antemano que le disculpara- atendió, y en sus respuestas hubo abundantes “sí mi vida, no mi amorcito, claro mi cielo, por supuesto dulzura”, en tono amable y extraordinariamente afectuoso. Gioconda sabía que Pompeyo, se había casado con Socorro Negretti en 1943, y relatando esta historia le reclamó a su esposo por no ser tan cariñoso con ella como Pompeyo, entonces de 84 años (y Gioco suponía que ya con 63 de matrimonio con Socorro), pero otra persona en aquella sala le aclaró que Pompeyo enviudó en 1998, y años después contrajo nupcias con Yajaira Araujo, la nueva cónyuge, destinataria de las azucaradas respuestas telefónicas.   
Pompeyo Exequiel Márquez Millán nació en Ciudad Bolívar el 28 abril de 1922, murió el 21 de junio de  2017 en Caracas, día en que sucede el Solsticio de Verano, y esa asociación la hice en feisbuk al cumplir un año de su fallecimiento. En términos beisbolísticos tuvimos similar rendimiento, tres hijas y un varón, tres hits y un tubey. Fui su sobrino y su escolta, mis dos posiciones de más efímera duración.  

http://analitica.com/opinion/opinion-nacional/mision-energumenos/    

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sábado, 16 de marzo de 2019

El multicolapso empieza con el Mega Apagón.

El multicolapso empieza con el Mega Apagón.
Edgard J. González.-           Sábado 16, marzo 2019.-

El jueves 7 de marzo -2019- a las 4.50 pm se produjo un colapso total del sistema de generación y de distribución de la electricidad a escala nacional en Venezuela. El extraordinario apagón duró 96 horas en la mayor parte del territorio, se extendió de 12 a 36 horas más en algunos estados del occidente, como Zulia y Táchira. Este evento, por su duración temporal y la gran cantidad de espacio que afectó, suponemos que impone un récord a nivel mundial, por supuesto que vergonzosamente negativo, y se suma a otros récords logrados por el muy destructivo sucialismodelsiglo21 durante los 20 años que lleva demoliendo al país, martirizando a sus habitantes, entregando su Soberanía y recursos, violando las leyes y reprimiendo a la mayoría de los ciudadanos que, por razones obvias, repudia a los incapaces, corruptos y criminales que con sus acciones han producido un mega-desastre con crisis humanitaria incluida, y a sus amos ideológicos, los parásitos cubanos, primordiales beneficiarios de esta calamidad.
Ni siquiera en tiempos de guerra convencional ha ocurrido que todo un país se quede sin electricidad por 96 horas consecutivas. En Europa durante la 2ª guerra mundial, por ejemplo, cuando venía bombardeo aéreo nocturno, se pedía a la población que apagaran todas las luces, para dificultar la visualización desde los aviones enemigos, pero esa es una respuesta justificada y limitada al tiempo en el que hay aviones sobre el espacio a ser bombardeado. Tal emergencia sólo suspendía la iluminación, no la electricidad, y nunca abarcó la totalidad del territorio de una nación de gran tamaño (no hacemos referencia a los reducidos espacios de esos paisitos insulares, cuyo territorio puede ser menor al de una metrópoli en un país de gran magnitud).
En Venezuela no ha habido guerra desde comienzos del siglo20, cuando gobernaba Cipriano Castro y su Vicepresidente Juan Vicente Gómez derrotó las últimas expresiones de las decimonónicas Montoneras, lo cual, junto a la aparición de la explotación petrolera, cambió gradualmente la condición rural y agrícola del país, forzando la redistribución poblacional en beneficio de las altas densidades urbanas, y la tímida diversificación económica. Las guerrillas fueron una expresión bélica, pero minoritaria y foquista, con apoyo ideológico y logístico cubano-castrista, que producían más escándalo que daños, fueron contundentemente derrotadas y nunca causaron un apagón, ni siquiera a la escala de una ciudad o un pueblo.
Venezuela construyó lo que probablemente fue la mejor electrificación de toda América Latina, durante las décadas de los 60, 70 y 80, un sistema que supo aprovechar el recurso hidráulico abundante que la naturaleza dispuso en Guayana, transformando la fuerza de las aguas del caudaloso río Caroní, a través de varias represas en su porción baja, esquema desde el cual se trasladaba la corriente de alto voltaje hacia el norte, el centro, el oriente y occidente del país, con las suficientes subestaciones y líneas en las diversas rutas. De la primigenia Guri, con 20 turbinas para generar 10.000 MW, se multiplicaron las represas con esfuerzo y tenacidad, Macagua I y II, Caruachi, Tocoma, hasta producir suficiente para satisfacer la demanda nacional y ofrecer a los vecinos Brasil y Colombia algo del excedente. La central hidroeléctrica Uribante-Caparo en Táchira, genera 350 MV. Complementan el amplio y admirable sistema, las plantas termoeléctricas, cuyas turbinas no giran empujadas por grandes volúmenes de agua represada, sino por potentes motores que usan combustible (Planta Centro, Tacoa) y garantizan el flujo eléctrico a una parte minoritaria del territorio nacional, pero por falta de mantenimiento y de combustible, hoy sólo generan un 20% de su capacidad instalada.  
El, según Cretina Kirchner en twiter, “doctor” Maduro, en cadena de radio y TV nacional, que ha sido repetida hasta causar nauseas, disertó -en mediocre competencia con Cantinflas- buscando explicar el mega-apagón y, aparte de demostrar una vez más que en lugar de que un experto en la materia describa lo ocurrido, son siempre los mismos pocos payasos quienes hacen de voceros para cualquier tema, y ni siquiera se ponen de acuerdo para hacer el ridículo con algo de congruencia. El indocumentado y usurpador hizo referencia a “tres ataques, el cibernético, el electromagnético, y el físico”, todo ello acompañado con constantes movimientos de brazos y manos que lo muestran con gran parecido al histriónico Hítler (con más bigote y más grasa a favor del genocida cucuteño). Según la versión de la guerra de las galaxias que nos contó la marioneta más gorda de Raúl Castro (Díaz-Canel es menos corpulento, ambos igualmente sumisos y serviles), “el ataque cibernético paralizó al cerebro en Guri y fue dirigido desde el propio imperio de los Estados Unidos”, faltaba más, el eterno y único villano en los dibujos animados de la extrema izquierda borbónica y estalinista. “Luego agredió al segundo cerebro del sistema hidroeléctrico, que está en Caracas”, y dejó toda la estructura a imagen y semejanza de la mojiganga sucialistadelsiglo21: Descerebrada. “El 2º ataque fue contra las subestaciones utilizando equipos móviles que a cierta distancia lanzan poderosas ondas electromagnéticas  contra torres, cables y el guarandinguero allí presente”, hasta inutilizarlo por completo. El tercer ataque, sin aclarar qué partes podrían quedar ilesas de los dos primeros y fulminantes ataques, consistiría en “algo más artesanal, un bochinche guarimbero itinerante que se encargaría in situ de dañar cualquier vaina que pudiera servir para transmitir aunque fuera tres voltios, a fin de garantizarse la derecha apátrida y agente de la CÍA, que en todo el país no pudieran encender ni siquiera una linternita de bolsillo”, lo cual obviamente dificultaría las labores de rescate revolucionario de los amperios, los voltios, los herzios, que junto a nuestro petróleo y otros recursos, el maluco Trump busca arrebatarle al recién independizado país, Cubazuela, ejemplo de dignidad y antiimperialismo que los Ramonet, los Chomsky, los Evos y Pabloiglesias, Monederos, Errejones, y demás juglares ponderan por doquier, en cantos gregorianos y versos endecasílabos de profunda e irreverente belleza, que invitan a meditar.
La prodigiosa imaginación de Maduro, casi virgen por su escasa contaminación escolar y su muy específico indoctrinamiento habanero, bosqueja un equipo de hackers estadounidenses como el único en el mundo capaz de introducirse en el sistema SCADA que controla toda la Red Troncal de Transmisión desde Guri (es autónomo, no está conectado a ninguna red, por lo que es imposible que sea manipulado desde fuera de la sala donde están sus equipos informáticos), le reconoce ese extraordinario mérito a EEUU, y a Donald, como autor intelectual de la lobotomización efectuada, en Guri y en Caracas, casi simultáneamente). La ficción maduriana, que en lo sucesivo se codeará con la cortaziana, la borgiana, la garciamarquiana y la vargasllosana, introduce las armas electromagnéticas que desde lejos apuntan al cableado y lo descomponen en instantes. Hay varias líneas de 400 y 230 KV, y tres líneas de 765 kilovoltios entre Guri y las subestaciones San Gerónimo B y Malena, que transmiten la mayor parte de la energía de Guri al país, durante muchos años no han recibido el mínimo mantenimiento, ni siquiera el que desmaleza, por lo que en esta época de sequía y calor extremo se producen fácilmente incendios espontáneos, y al quemarse el monte -que llega a cubrir por entero algunos  equipos en subestaciones, y torres en la larga ruta - automáticamente se caen los breakers, los fusibles de protección, y por ende se interrumpe el flujo de electricidad. Si a eso le añadimos que la mayor parte de la infraestructura que produce y distribuye la electricidad para todo el país, ya sufre por natural desgaste y obsolescencia, no ha recibido el mantenimiento debido, ni le han incorporado los nuevos equipos para adecuarse al crecimiento de población y consumo,  correspondiente a los 20 años transcurridos bajo la férula del analfabetismo funcional de los creyentes en el culto a Fidel y el intenso odio cheguevariano a la meritocracia y la propiedad privada, tenemos los ingredientes para la tormenta perfecta, o el inevitable mega-apagón.
Hay un micro sector de supuestos opositores (digo supuestos, porque siempre existe la opción de que sean parásitos cubanos los que redactan esos mensajes ultra radicales, para confundir y  dividir a la genuina oposición, y desviar los análisis hacia versiones ajenas a la realidad, que de alguna forma consideran beneficiosa para su perverso y goebbeliano control social) que difunde la teoría de que el mega-apagón fue deliberado, incluso señalan al general cubano Ramiro Valdés como el que lo ordenó, y alegan que ese absurdo contribuiría a generar en los opositores, que son más del 80% de los venezolanos, la sensación derrotista de que es inútil enfrentar a este régimen, pues no sólo controlan todo, sino que no tienen escrúpulos para imponer un sufrimiento de estas magnitudes, con cientos o miles de víctimas por la falta de la vital electricidad para mantener en funcionamiento equipos de cirugía, diálisis, incubadoras, la insulina refrigerada, además de las elevadas pérdidas en millones de establecimientos, industrias y  hogares, por la descomposición de alimentos y materias primas, tras 96 horas sin el servicio eléctrico. La verdad es que hace años los expertos en el tema han venido señalando las carencias y negligencias acumuladas, advirtiendo sobre la creciente posibilidad de que se produjeran fallas de gran magnitud, demostradas con los parciales y frecuentes apagones que han sucedido desde el 2013. Aunque el sentido común establecía que los funcionarios a cargo del mantenimiento y mejoramiento del sistema eléctrico nacional tomarían las medidas mínimas requeridas para impedir que la situación denunciada continuara agravándose. Es obvio que ante la disyuntiva de invertir para mantener y mejorar toda esa infraestructura, o desviar esos recursos para el “Fondo de Ayuda al camarad@ para cuando toquemos fondo y haya que tomar las de Villadiego”, la segunda opción fue respaldada por unanimidad. Jessy Chacón y los chicos de Derwick se encargaron de garantizar que al cogollo de la revolución no le faltaran lo$ voltio$ necesario$ para la vida de lujo$ que ello$ $e merecen, depositados a buen resguardo en las baterías de los paraísos fiscales más discretos, como la Banca Privada de Andorra, el HSBC en su sucursal suiza, Islas Caimán, Panamá, y otras bóvedas para ladrones de alta costura y cuellos -más que blancos- rojos rojísimos.
El mega-apagón no fue provocado deliberadamente, ocurrió porque estos irresponsables no hicieron nada para modificar el rumbo de desastre que impusieron a todo en el país, pero al suceder la cadena de fallas que fueron apagando el sistema -de Guri a todos los ramales al norte, este, centro y oeste del país-, su incapacidad y mala entraña, propia de todo alienado al esquema colectivista marxistoide y parasitario, luego de la sorpresa inicial, simplemente no reaccionaron como cualquier equipo de gobierno hace en el resto del mundo: informando a la ciudadanía, procurando solventar los casos prioritarios, organizando la distribución de agua y alimentos no perecederos a los conjuntos más necesitados, garantizando el servicio eléctrico mediante plantas portátiles, y los insumos médicos, para atender a los pacientes cuyas vidas dependen de esos dos elementos (diabéticos que requieren insulina o diálisis, transplantados, pacientes con cáncer, VIH, emergencias que exigen inmediatas cirugías, etc). La roboilusión repitió el patético Modus Operandi que han aplicado desde que han estado en el poder, achacar las culpas de su incapacidad, de su corrupción, de su indolencia, “al imperialismo yanqui”, de esa evasiva e irresponsable posición no los saca nadie. Llevan 101 años haciéndolo, Vladimir Ilich Lenin sentó el precedente, y a pesar de los rotundos fracasos de cada experimento comunista, la China maoísta, la URSS, Vietnám, todos hoy incorporados al Capitalismo más crudo, nuestros buenos salvajes no abandonan sus catecismos estalinistas, sus manuales de Harneker, sus consignas cubanoides y sus resentimientos ñángaras, anclados en la derrota guerrillera.           
Pluriacusación: El indocumentado-usurpador y el pisiquiatro acusan al imperio y Trump, mediante proceso hacker que sólo domina EEUU (aunque sea imposible, pues los equipos en la sala de control de Guri no tienen conexión a ninguna red). Iris Varela acusa a María Corina Machado, Delcy acusa a Marco Rubio, Bednal a Alberto Ravell, Motta Domínguez afirma saboteo (con todo Guri militarizado, prácticamente llama inútiles al contingente de tropas y oficiales a cargo de custodiar esas instalaciones), y Padrino López declaró que no había nada importante que reportar (salvo la mayor y más prolongada interrupción del servicio eléctrico -en un país de 916.445 km2-, que haya sucedido en el planeta, desde que Tesla y Alva Edison produjeran electricidad en grandes cantidades). El delicado Fiscal, designado por la ilegítima asamblea prostituyente -monocolor y aclamacionista, derivada de un vulgar fraude-, va a investigar a Guaidó, porque incluyó en un mensaje dos términos muy incriminatorios “LA LUZ”, actuación payasa que se suma a la del Contralor que, antes que Tarek, anunció que le levantó un expediente a Guaidó, alguien que NUNCA ha estado en la Nómina de una oficina pública, en contraste con tantos tovarish que sí han estado en esas nóminas y se han llevado valiosos recuerdos de sus provechosas pasantías por los predios gobierneros, sin que la Contraloría inicie investigaciones, ni sospeche manejos irregulares en es@s camaradas y camarados que -como en la canción de Aldemaro Romero- “de repente” aparecen con vehículos, viviendas y depósitos bancarios nada acordes con sus ingresos regulares. ¿Para qué investigar a esos compañeritos, si lo que les urge es hacer realidad el sueño de Jorge Rodríguez y el PSUV, “que Guaidó, el Presidente interino al que respalda la ciudadanía, más del 80% de los venezolanos, y 50 importantes naciones, desaparezca en las próximas horas de la dinámica nacional”. ¡ No estáis ni tibio ! Deseos no empreñan.  
Nada dicen Maduro y sus cómplices sobre la paralización total de Venalum y  Sidor, el secuestro-asesinato del Ing. Ángel Sequea de Corpoelec, a 5 meses del asesinato del abogado y concejal Fernando Albán, la masacre de inofensivos indígenas Pemones, el cierre de Antena3 y National Geographic por transmitir un excelente concierto. ¿La descarada Bachelet y la ONU seguirán ciegos, sordos y mudos? ¿Maquillaron también las Morgues, los Mercados, las Farmacias, los Precios, la Militarización, los asesinados por protestar?  


 Ing. Ángel Sequea, de Corpoelec, asesinado.

viernes, 1 de marzo de 2019

No hay legitimidad ni guerra, hay dictadura y masacres.
Edgard J. González.                        1º de marzo, 2019.-
Venezuela es un país al norte de Suramérica, frente al Mar Caribe, con 916.445 km2 de territorio nacional  y una población de unos 28 millones de habitantes (no se ha realizado durante estos 20 años recientes un Censo confiable, de manera que debemos proyectar resultados de los censos anteriores que, a diferencia de cualquier cifra emanada del oficialismo sucialistadelsiglo21, eran un reflejo más serio de la realidad. Sospecho que le agregan 2M para que ese lote sirva de refugio al surplus de multicedulados con los que infla su votación el castrochavismo), y cerca de tres millones de esa población total están hoy en la diáspora, obligados a buscar en el exterior la seguridad, el empleo, el salario suficiente y el mercado abastecido, elementos que no existen en la Venezuela actual, destruida y secuestrada por los lacayos del neoestalinismo castrista, que lleva 20 años de sistemática y terca imposición del modelo marxista-estalinista, de colectivismo igualitarista, de pensamiento y partido únicos y excluyentes.
Para que ocurra una guerra es imprescindible que existan dos bandos armados enfrentados, y en Venezuela no  se da esa condición esencial, pues la sociedad civil, la que está conformada por personas desarmadas, constituye el 98,5% de la población total, como en la absoluta mayoría de los países del mundo (ni siquiera en los más militarizados, la población armada abarca más del 3% del total), y más del 84% de esa sociedad civil rechaza el esquema retrógrado que ha producido un desastre, con Crisis Humanitaria incluida, pero los que controlan los poderes y quienes los apoyan, una obvia minoría, hacen caso omiso de la voluntad mayoritaria, adulteran su  expresión electoral cometiendo fraudes organizados por un CNE tramposo, con 4 de 5 rectores sumisas y descaradas militantes del PSUV, sentencian en su contra desde el poder judicial, integrado también por incondicionales del esquema secuestrador, designados sin respetar los lapsos y requisitos de currículum y experiencia profesional pautados en el marco legal, apoyados por un poder “constituyente” producto de una farsa interna del PSUV, un conglomerado monocolor y aclamacionista, copia de las vergonzosas “asambleas del pueblo” de NorCorea y Cuba, que a su vez nombra al Fiscal y al Contralor, autoriza una elección presidencial adelantada que excluye a la genuina oposición (con dos fantoches que hicieron de rivales, Falsón y Bertucci) y “reeligen” a la marioneta de la Nomenklatura raulista, para completar el círculo de ilegitimidad del castrochavomadurismo. La AN, el Legíslativo, es el único poder legítimo, impedido de ejercer sus funciones por arbitrarias sentencias del TSJ rojo, y todo lo anterior en un contexto en el que las Fuerzas Armadas (Ejército, Marina, Aviación y Guardia Nazional) fueron colonizadas por el proyecto castroestalinista y se dedican a sostener a la minoría que maneja los hilos del poder ilegítimo, y a lucrarse con la administración de las oficinas y empresas del EstadoNarcotráfico y Contrabando de extracción, en connivencia con los patrones ideológicos del ñangarato criollo, los parásitos cubanos, que controlan Registros y Notarías, emisión de cédulas y pasaportes, Medios y Desinformación, cuarteles y represión, y con los socios financistas, chinos, rusos, iraníes y turcos, que cometen ECOCIDIO mientras depredan nuestros recursos naturales, y trasladan materias primas y ganancias sin Contraloría ni transparencia.
La porción institucional armada de la sociedad venezolana hasta 1998 contenía unos 100.000 integrantes de las Fuerzas Armadas, pero este régimen -subalterno de la mafia militar castrista- se dedicó desde 1999 a prostituir las FFAA,comprometiendo a sus oficiales con malversación de fondos públicos, al colocar militares en cargos de la administración civil, ministerios, gobernaciones, manejando grandes presupuestos sin supervisión, de lo que derivó la mayor corrupción que haya ocurrido en los dos siglos y pico de esta República, con analfabetos funcionales encargados de la Tesorería Nacional (tipo Alejandro Andrade y la enfermera de Chávez), los Planes Bolívar I y II (Cruz Weffer), y recientemente el CAMIMPEG y el “Arco minero” (Padrino López y el alto mando), espesa red de turbios manejos de grandes sumas que terminan en paraísos fiscales, depositados a nombre de testaferros, que pueden ser familiares o simples cómplices (tipo Samarck, Gorrín) dispuestos a hacerse multimillonarios en pocos meses, a costa de lo que falta en los hospitales, los mercados y las instituciones educacionales de Venezuela. Había otros 50.000 adscritos a las fuerzas policiales y CICPC, 150.000 funcionarios armados. Pero, por copiar el esquema castrista que militariza en exceso, aumentaron indebidamente la cantidad de funcionarios armados, reduciendo requisitos para el ingreso, lo que trajo como grave consecuencia el injustificado incremento de las FFAA y las Policías, de las que forman parte elementos con prontuario y personalidades sociópatas, capaces de cometer todo tipo de delitos, incluso portando el uniforme. En lugar de prevenir delitos, perseguir delincuentes, defender a la Nación, sus ciudadanos, sus recursos y su territorio, se dedican a atracar, a extorsionar, y a reprimir (añadiendo altas dosis de sadismo y crueldad a sus actividades, como disparar lacrimógenas y perdigones a quemarropa, poner metras en el cañón de la escopeta, golpear entre muchos a un ciudadano que sólo ejerce su derecho a  manifestar su rechazo a la dictadura, detener arbitrariamente y torturar detenidos).
La degeneración no se limita a corromper cuantitativa y cualitativamente FFAA y Policías, han organizado en paralelo otros dos conjuntos armados al exclusivo servicio del régimen, las “Milicias” abiertamente violatorias de la Constitución, y los “Colectivos armados”, pandillas con palos, armas blancas y de fuego, a las que facilitan motocicletasmalandros encapuchados que se encargan de amenazar a los habitantes de los barrios más humildes, para forzarlos a mantenerse apartados de toda expresión de disidencia, y de agredir los eventos opositores, funcionan con frecuencia en coordinación con policías o militares, lo que les garantiza efectividad e impunidad. Chávez era ficha del castrismo desde su adolescencia, por ello al “loquito pintaparedes” de Barinas lo infiltraron en las FFAA a inicios de los 70, como parte del Plan B, derrotado el Plan A el de las guerrillas patrocinadas por Cuba. Como Fidel en su momento, crucifijo al pecho, prometiendo elecciones y democracia hasta que tuvo el control total, Chávez también negaba todo nexo con el Comunismo, hasta que la Oposición solicitó un Referendo Revocatorio en su contra, en el 2003. El descarado CNE lo demoró AÑO Y MEDIO, mientras implementaban los espejismos de las Misiones con nombres de próceres, la más efectista Barrio Adentro, a cargo de piratas cubanos, babaláos con bata que tomaban el pulso y recetaban píldoras genéricas (simples intermediarios en los espacios con ranchos, para remitir a los hospitales tradicionales la mayoría de los pacientes). Con el cuento de las misiones, los parásitos cubanos INVADIERON el país y tomaron bajo su control Registros y Notarías, emisión de cédulas y pasaportes, Propaganda y Desinformación, cuarteles y represión, y la Nomenklatura castrista beneficiándose con gran cantidad de dólares y barriles de petróleo, “en pago por el alquiler de sus agentes”. Se calcula que al menos hay 40.000 parásitos cubanos en territorio venezolano, aunque los rotan cada tantos años, el número no baja, y se encargan de la seguridad de su agente en la presidencia, aunque sea usurpador e indocumentado.   
Y la guinda de este criminal e insólito esquema represivo-delictivo la conforman unos 4.000 miembros de las bandas armadas FARC y ELN, oriundas de Colombia, pero refugiadas en el territorio venezolano (al oeste y al sur respectivamente), con el beneplácito del agente castrista Hugo Chávez (muerto en La Habana, diciembre 2012), y de su sucesor, también subalterno de la vergonzosa y parasitaria monarquía cubana, el indocumentado y usurpador Maduro. Hay otro grupo, más discreto y difícil de cuantificar, ubicado en la isla de Margarita, parte de Hezbolah, una organización terrorista musulmana, cuyas violentas acciones se desarrollan contra el estado de Israel, al que agreden desde el sur del Líbano, que usan el territorio neoespartano como su refugio internacional, para esconder temporalmente algunos de sus miembros, y blanquear capitalesen connivencia con funcionarios de Siria, Irán y del sucialismodelsiglo21 (Tareck el Aissami el más prominente).
Hecho este apretado resumen, que demuestra que Venezuela está secuestrada por un grupo de delincuentes que actúan en constante violación de los preceptos constitucionales, controlan todos los poderes (excepto dos tercios del Legislativo, al que anulan con arbitrarias sentencias del sumiso TSJ), no tienen más del 15% de apoyo popular, pero se sostienen gracias a la progresiva prostitución y el indebido incremento de las FFAA, y el funcionamiento en paralelo de los mencionados grupos (cubanos, milicias, colectivos, FARC, ELN, Hezbolah), analicemos las posibilidades de permanencia en el poder de la pandilla madurista y sus grupos armados.
Cuantitativamente serían unos 170.000 en las FFAA regulares, más una cantidad similar en las patéticas milicias (que militarmente equivalen a casi cero). Los colectivos agrupan en total nacional unos 30.000, la mayoría en las grandes capitales. Alrededor de 40.000 parásitos cubanos y unos 6.000 juntando a los terroristas internacionales, las NarcoFARC, el ELN y Hezbolah. Un gran total de 416.000 elementos presuntamente a las órdenes del esquema usurpador (1,49% de la población). Pero no hay armas suficientes para dotar a la mayoría de los milicianos, que a su vez son adultos mayores que, obligados por su extrema pobreza, aceptaron uniformarse y participar de los ridículos ejercicios bélicos (que todos hemos visto en videos), a cambio de un pago mensual y alguna bolsa CLAP (con reducido contenido y calidad). El descontento ha permeado también hacia el estamento militar, las tropas y la oficialidad baja y media, junto a sus familias, sufren la escasez de alimentos y medicinas, y el bajo poder adquisitivo del salario, derivados ambos de la destrucción del aparato productivo nacional y la consecuente hiperinflación. Así que Maduro y su combo, las Farías, los hermanos Rodríguez, Carreño y demás impresentables, Padrino López y su alto mando, no tienen garantizado el apoyo de esa masa que -en teoría y declaraciones por cadena de radio y TV- el oficialismo da por seguro. Es minoritaria la porción de las FFAA y milicias que se mantendría “rodilla en tierra” a la hora de enfrentar una Fuerza Multinacional que viniera a romper el obvio desequilibrio, de una mayoría desarmada, amenazada y agredida por una minoría armada y adicta a la violencia. Ese lento goteo de funcionarios civiles y militares manifestando su adhesión a la fórmula constitucional de la AN y Guaidó, seguirá minando a la estructura despótica, que implosionará de ocurrir una confrontación armada.
Los colectivos y las bandas terroristas están habituados a la comodidad de actuar en espacios donde ellos son los únicos grupos armados (que además están respaldados por el esquema gubernamentalque organizó a los colectivos, e invitó a las FARC, el ELN y Hezbolah, a usar nuestro territorio a placer, y con el solapado respaldo del castrochavismo, la logística y los recursos que manejan los lacayos de la aberración castrista). FARC y ELN están en Venezuela HUYENDO de la persecución de las Fuerzas Armadas colombianas (que con Uribe redujeron a ambos grupos a su mínima expresión cuantitativa), y hasta ahora abusaron de sus víctimas venezolanas (cobrando vacuna en occidente, controlando parte de la extracción de oro y coltan en el sureste) porque sus socios sucialistasdelsiglo21 los apoyan y no hay forma de hacerles frente, ya que la mayoría -que querría sacarlos del país- está desarmada. Pero al ingresar una Fuerza Multinacional, la misma cobardía que los hizo distanciarse del ejército colombiano, los hará reubicarse para no ser diezmados por sofisticados misiles dirigidos por satélites que detectan el calor de sus cuerpos en sus refugios nocturnos. Y por último, Maduro debe saber cómo terminaron sus vidas Allende, Ceaucescu y Hussein. Al chileno lo suicidaron sus escoltas cubanos, por órdenes de Fidel, al rumano lo detuvieron juzgaron y fusilaron, en horas, los militares en quienes más confiaba, que buscaron ubicarse en el lado ganador, ya conocido el derrumbe del Muro en Berlín, y al iraquí lo hallaron en un refugio improvisado bajo tierra, en el patio trasero de una humilde casa en Basora, su área natal, lo juzgaron y ahorcaron. Una de las opciones que los gringos le ofrecen, con todo pago, está en Cuba, Guantánamo.
Por último, para los militares que todavía no se han vinculado a ilícitos administrativos o delitos de lesa humanidad, si barajan la opción de argumentar que “actuaron obedeciendo órdenes superiores”, les recuerdo que desde los Juicios de Nuremberg 1945-46 (en las antípodas de las Leyes de Nuremberg, de apoyo a las atrocidades nazis), alegar “obediencia debida” no es válido para exonerar o atenuar los crímenes cometidos. Hay autoría material e intelectual, la obediencia por subalternidad no elimina ni reduce la obligación de conocer y cumplir estrictamente las leyes.
 Enviar presos uniformados y armados a reprimir, viola las leyes y el Derecho a la Vida, y demuestra que; A. Los genuinos funcionarios no están dispuestos a cometer esos crímenes. B. Constituye delito de Lesa Humanidad, disfrazar de militares a convictos que pagan condena por graves crímenes. C. Evidencia que los presos están en deuda con la dictadura castrochavista, por los insólitos e ilegales privilegios que les han permitido controlar las cárceles, con sus Pranes y Luceros, y disfrutar en ellas de armas, drogas, prostitutas, discotecas, piscina, gimnasio, tiendas, además de comunicación con el exterior para diseñar y ejecutar extorsiones, secuestros, atracos, sicariato, y cobrar en la cárcel el botín. A Maduro y sus compinches les pueden suceder muchas cosas, ninguna de ellas agradable. Lo más conveniente es mantenerse lejos de esa NarcoBanda

sábado, 23 de febrero de 2019

UNA BODA MEDIO REAL.

UNA BODA MEDIO REAL.
Edgard J. González.
Publicado originalmente en diario impreso, en abril del 2005.

                Este artículo narra resumidamente un periplo que realicé por compromisos sociales, de cuando  estuve al otro lado del Atlántico, tratando de reconocer buena parte de aquella porción del continente europeo que constituyó mi hogar por varios años. A propósito escogí para viajar una fecha que me permitiera algunos días libres para el reencuentro con mi pasado de estudiante, antes de cumplir con la  obligación ritual del 8 de abril, que fue el motivo primordial de esa visita a Inglaterra. Fui prácticamente un súbdito más desde 1968 hasta los últimos días de 1970, cuando compartí la condición estudiantil con hombres de la talla del Príncipe Charles y Bill Clinton, aunque el primero de ellos estaba asignado al King’s College mientras yo pertenecía al Saint John’s, ambos en Cambridge, y Bill cursaba estudios en la Universidad rival en excelencia, Oxford, asignado al Rhodes College, a una hora de distancia por carretera, aunque a menudo los tres echábamos nuestras canitas al aire, siempre dentro de la más absoluta discreción, conscientes de las trascendentales responsabilidades políticas que por cada uno de nosotros aguardaban a la vuelta del destino.

                Por supuesto que las relaciones de amistad, especialmente entre jóvenes, traen no sólo el compañerismo y las juergas, sino ciertas complicaciones que, en el caso de Charles derivaron del inevitable roce con algunos de sus familiares (recuerden que estoy también emparentado con la familia real española, tal y como discretamente reseñé en el artículo en torno a la boda de mi pariente Felipe con la esbelta Leticia, ahora parte de mi familia, por afinidad), y con algunos de sus levantes, entre los cuales destaca una agraciada aunque más bien tímida muchacha a quien llamábamos en confianza “Cam”, por ser el nombre del río que atraviesa la ciudad universitaria donde nos devanábamos los sesos (yo más que él, pues de antemano él tenía las materias aprobadas, aunque ni siquiera asistiera a los exámenes, cosas del linaje, que por aquellas latitudes bastante que ayuda), y coincidencialmente, las tres primeras letras del nombre de la por entonces simple levante, Camila, quien nos sorprendiese a todos al lograr prolongar ese noviazgo no sólo a través del tiempo sino a través de su matrimonio y el morganático de Charles con Diana Spencer, tristemente fallecida en 1995, en misterioso accidente donde se mezclan peligrosamente grandes fortunas, el origen egipcio del novio, dilemáticos intereses geopolíticos, religiosos y monárquicos, que no voy a discutir acá.

                Dicen que la mujer es paja seca, el hombre fuego, y si al diablo le provoca soplar, pues sobreviene la pasión, y entonces interviene la física-biología, con lo de que aquello tiene más fuerza que una yunta de bueyes y cuando el dinamo inferior se enciende el superior se apaga y todas esas necedades que miles de años de convencionalismos han acumulado para tratar de explicar los saltos cualitativos y cuantitativos que uno da en materia sexual, sea para seducir a una mujer o para evitar ser seducido, que también ocurre. Pues mi amistad con Carlitos (no el Morocho del Abasto, sino el primogénito de Isabel II, a quien en lo sucesivo denominaremos como se le solía llamar, “la Pure”,  cariñosamente por supuesto), produjo incómodas situaciones de atracción y de rechazo, ya que casi simultáneamente me presentó a su hermana, Ana, a quien la adorna esa nariz que es blasón inconfundible en la familia, y a su por entonces pioresnada, lo que ahora llaman marinovia, y que si todavía está como para jugarle unos quinticos, imaginen ustedes lo buena que estaba con 35 años menos y sin el desgaste que en su maquinaria forzosamente han producido el primer matrimonio y las andanzas a escondidas con el vástago de Búckingham. Por un lado tuve que lidiar con los continuos y muy extrovertidos avances de la hermana, a quien rechazaba con la mayor elegancia, y por el otro lado me engarzaba en divertidos jueguitos con Camila, a espaldas no sólo del amigo-príncipe sino de sus guardaespaldas, que tenían órdenes de vigilarla, pues creo que Charles algo ya sospechaba, aunque jamás nos agarró con las manos en nuestras respectivas masas. Ana se encaprichó fuerte conmigo por algunos meses, al extremo de haber estado en una ocasión durante ininterrumpida hora y media tras de mí, en el trayecto de Cambridge a Londres, hasta que me le pude escabullir en el tráfago de la Estación Victoria. El tiempo y las advertencias de “la pure” lograron disuadir a Anita de su “infatuación” por mí, lo que fue altamente beneficioso para este humilde servidor, a la luz de lo ocurrido en aquel túnel de París en agosto del 95. La casa real inglesa no se anda con pendejadas a la hora de eliminar cualquier bicho de uña que se presente como inconveniente, y si no tuvieron consideraciones con el buenote de Dodi Al Fayed, con la enorme fortuna que lo respaldaba, la perspectiva de que su hijita pretendiera mantener una movida con un venezolano, republicano, demócrata, y casi tan limpio como la porción de piel, tendones y hueso vinculada al extremo inferior de la tibia y el peroné de una dama dedicada a funciones de saneamiento jabonoso de las ropas a las orillas de una corriente fluvial, en otras palabras, como talón de lavandera, no les gustaría. Que si a Dodi le dieron hasta por el cielo de la boca, qué no hubieran sido capaces de hacerme los “paparazzi” que le dieron bollo a Lady Di y a su piramidal y faraónico jevo. Barajo el tiro.

                Es un tanto vergonzoso tener que reconocer que entonces era y ahora sigo siendo un paria de las altas finanzas, pero con la frente muy en alto sostengo ante mis apreciados lectores mi condición de limpio, lo cual sobrellevo con mucha dignidad y alcurnia en circunstancias ordinarias, pero representa un problema de marca mayor cuando, en virtud de mi abolengo, de mi heráldica, de mi linaje, de mis relaciones de consanguinidad y afinidad con algunas casas reales de Europa y Asia, debo atender compromisos sociales ineludibles, tales como la boda de mi primo octavo con Leticia y este enlace próximo a realizarse, entre dos miembros de mi selecto círculo de compañeros de estudios y parrandas de los sesenta, a quienes me unen no sólo los buenos momentos compartidos en calidad de amigos, sino los apasionados encuentros furtivos que Camila y yo tuvimos mientras disfrutamos de lo que en apropiado inglés se denomina un “flirt”, sin consecuencias que debamos lamentar, afortunadamente. La realeza, luego de milenios de entreveros sociales, está acostumbrada a cualquier tipo de situación enrevesada, que, fuera del ámbito de las añejas monarquías, pudieran representar complicadísimos problemas de difícil solución, pero son rutina entre grupos dinásticos que suelen cometer adulterio, filicidio, parricidio, marricidio, y cualquier asesinato que involucre a un pariente, pasando por todo tipo de adicciones, incluida la ninfomanía, campo en que sobresalió Catalina de Rusia. Los “menages a trois” apenas generan cómplices miradas y la benevolencia de los mayores, todos duchos en estos menesteres y conscientes de que eso ayuda a formar el carácter de los futuros monarcas. Es tal la naturalidad con que se toman estos asuntos extraoficiales del corazón, que fui el primero en enterarse (antes aún que mi amigo y “socio” Charles), del enlace de la pertinaz Camila con el “pichón de cornudo” Parker Bowles, e igualmente sé de los preparativos para esta la segunda boda de ambos, con antelación incluso a “la vieja”, ya que tanto Camila como Carlos saben que pueden contar conmigo incondicionalmente, sin los resabios ni prejuicios de los hipócritas a su alrededor, con los que deben lidiar a diario.


                Precisamente, con la intención de contribuir al realce de esta significativa boda entre los dos divorciados más famosos de Inglaterra y el Reino Unido, traté de convencer a Camila de organizar su himeneo civil a la increíble altura de una celebración de lo más chic y glamorosa a la que asistí recientemente, inscrita en la moderna tendencia lito-minimalista, que involucra un tierrero y algunas rocas elegantemente distribuidas, pero amablemente declinó aceptar mi sugerencia, ante la imposibilidad de modificar el protocolo establecido desde hace varios meses por los encargados del Castillo de Windsor.  Luego les cuento.


POR SOLEARES, ESTUVE EN LA BODA REAL.

POR SOLEARES, ESTUVE EN LA BODA REAL.
Edgard J. González.
Publicado en Mayo del 2004. *

            Todavía aturdido por el cambio horario, y cansado por el ajetreo de tantas actividades en el breve espacio de cuatro días, he regresado  luego de cumplir con el ineludible compromiso de asistir al matrimonio del Príncipe de Asturias, Felipillo, con su último y demoledor levante, la que lo puso turulato y a sentar cabeza, Doña Leticia Ortiz Rocasolano, celebrado en la Catedral de La Almudena frente al célebre Palacio Real, históricos edificios unidos por una enchumbada alfombra roja.

            La aventura comenzó en el aeropuerto de Barquisimeto el jueves 20 de mayo, cuando abordé el vuelo chárter directo a Madrid, especialmente contratado por un centenar de guaros ilusos, a quienes “les hacía también mucha ilusión” presenciar en persona la Real Boda en la propia Madre Patria, aunque la mayoría de esos caroreños, duaqueños, quiboreños, cubireños, rioclarenses y barquisimetanos, acariciaban la esperanza de poder ingresar a la iglesia o al palacio confiando en que, siendo los españoles nuestros ancestros, pudieran mostrar en la organización de sus actos la negligencia y el paterrolismo que caracteriza la mayor parte de los eventos en Venezuela, lo que les permitiría colearse aunque fuese en las hileras de atrás durante la ceremonia eclesiástica, o en las últimas mesas del banquete, bajo aquel toldo fenomenal y codeándose con la flor y nata de los sangriazules. Tuvieron que conformarse con ver pasar el Rolls Royce de techo transparente desde la calzada, a quince metros de distancia y como pañales de viejo, empapados, pues cayó una lluvia amazónica, tropicalísima, que debe haber causado miles de constipaciones y resfriados, para alegría de médicos y farmaceutas.

La premura con que se hicieron los arreglos para el viaje a España encarató las reservaciones vía Internet y algunos tuvieron que hospedarse en hotelitos de poquitas estrellas, lejos de la capital. Nos explicaron que era de tal magnitud la marabunta de asturianos venidos para la boda de su coterránea, que el gobierno de Rodríguez Zapatero estuvo a punto de declarar Emergencia Nacional, ante la invasión de gaitas, pañuelos y sidra en todas partes. Fueron literalmente una plaga que copó hoteles, hosterías, restaurantes, tascas, el Metro y cuanto sitio estuviera en la ruta por donde pasarían los recién casados. La policía sospecha que eran falsos muchos de estos presuntos asturianos, españoles de otras partes que se hacían pasar por gente de Asturias “na’más que pa’dase caché”, dada la patria chica de la ilustre novia. Yo, llegué al Ritz, lo cual lamenté después por cierto incidente poco glamoroso del cual fui parcialmente inculpado por una esposa comprensiblemente disgustada pero injusta. En la suite de al lado estaba Carolina de Mónaco, a quien conozco desde que era una niña, y como quiera que en la Cena de Gala del viernes su marido optó por quedarse oyéndome contar chistes hasta pasadas las cinco de la madrugada, con sus correspondientes whiskyes (él, que yo no tomo alcohol), ella me considera responsable del retraso de su cónyuge para la ceremonia, a la que ella tuvo que asistir como la una, íngrima y sola, aguantando las malas lenguas en treinta idiomas distintos por la  misteriosa ausencia del zángano, que a esa hora dormía la pea y apenas logró llegar a tiempo para la foto del grupo, donde lo esperaba su buen pellizco. Lo arrastraron hasta el aeropuerto y, según él me contó luego por teléfono, debió soportar regaños durante toda la travesía hasta el Principado, y la noche del domingo ná de ná.

            A estas alturas vosotros lectores  estaréis preguntándoos cuán cerca estuve de los eventos en cuestión, suponiendo que cuando mucho habría tenido la suerte de ubicarme  tras la barrera, en el trayecto donde los príncipes de Asturias iban más despacio, marcado el paso por los espléndidos jamelgos de la Guardia Real. Pues no podéis estar más lejos de la sorprendente realidad. Sucede que, por razones de Seguridad y de Modestia, hasta ahora había mantenido parte de mi identidad escondida, pero los factores que me obligaban a vivir en la semiclandestinidad social ya han variado y puedo, con la anuencia de los Borbones y sus consuegros, compartir el secreto de mi abolengo con el selecto club de lectores que cada semana estáis pendientes de mis artículos. Ocurre que mi gracia completa es Don Edgard de Jesús González González de San Juan y Rocasolano, Conde de la Docencia, Duque de las Evaluaciones e Infanto de Artigas y San Martín. Por mi natural propensión a pasar desapercibido, opté por esconder mis títulos, reducir mis ilustrísimos apellidos y  abreviar el segundo nombre hasta condensarlo en su inicial para mimetizarme, como en efecto lo he logrado, con las sociedades del nuevo mundo con las que he convivido por décadas.

            Queda sobreentendido que yo era uno de los 1.700 invitados a la Boda Real, y lo de viajar en compañía de cien ultraplebeyos, algunos de ellos excesivamente cabezones, como los avecindados en las adyacencias del Morere, formaba parte del parapeto que convenientemente me ha permitido convivir en tierras guaras formando parte del paisaje y sin llamar demasiado la atención. Aunque de vez en cuando ha habido personas que aseveran ver en mí, ese donaire, esa distinción, ese jenesequá, propio de quienes son el producto de siglos de consanguinidad interpares, que en casos conduce a la bobera o la imbecilidad. Pardiez, que no es mi caso, afortunadamente.

            Por supuesto que no fui a pantallear, más bien me mantuve de bajísimo perfil casi todo el tiempo, lo que explica que ni siquiera mis compañeros de chárter se dieron cuenta de que había formado parte de la exquisita élite que disfrutó, tanto de la cena de gala como de la ceremonia eclesiástica y el elegante almuerzo, siempre tratando de pasar lo más escondidillo posible. Solamente en una ocasión perdí la compostura y ocasioné un incidente que, por suerte, no fue captado por alguna de las 60 cámaras de TVE y los paparazzi estratégicamente ubicados en torno a los invitados. Recostado muy discretamente a una de las inmensas puertas de la catedral, disfrutaba con placidez del desfile de refinadas damas y elegantísimos vestidos, lo mejor de la haute couture europea, cuando aparece aquel engendro disfrazado de chapulín colorado, con medias chillonas, de diferentes y horribles colores, más un gigantesco corazón de pésimo gusto complementando el mamotreto. Le salté, poseído de una furia infernal y dispuesto a vengar aquella afrenta al buen gusto y al protocolo. De no ser por los chavales del servicio secreto, a estas horas la tal Ágata estaría en algún hospitalete y yo en chirona, aunque feliz por haber hecho lo que a millones se les ocurrió en el momento de ver aquel homenaje a la fealdad y al ridículo. Durante el almuerzo se me acercaron no menos de veinte damas, Rania de Marruecos entre las primeras, a agradecerme por el desagravio, inconcluso, bajo la mirada cómplice y solidaria de Pertegaz, chiquito pero cumplidor.

            La nota discordante ocurrió a mi regreso, acá en Venezuela, ¿donde más?, y justo en el diario que publica mis escritos dominicalmente, a raíz de un pique viejo, una animadversión gratuita en mi contra por parte de unos señores, a quienes formalmente acuso en procura de la merecida reprimenda. Sucede que ellos mantienen una enfermiza competencia conmigo, a cuenta de que los invitan a cuanto sarao ocurre en el estado y sus alrededores, que en ocasiones pueden incluir a Caracas. Se las dan de taquititaqui porque, asigún, a ellos los invitan y a mí no. La situación se puso más tensa aun desde que lograron convertirse en invitados vitalicios al Carnaval de Rio de Janeiro, sabiendo cuánto me encantaría disfrutar del Sambódromo desde aquel camarote lleno de bellas garotas, variados licores y abrebocas, por lo que no pierden ocasión de mofarse de mí, haciendo hincapié en el hecho de que no he sido invitado a Rio. Inclusive en reciente almuerzo, cuando nadie nos miraba, me gritaban burlones; “Lero lero, este año tampoco te invitaron”, acompañado de gestos y muecas de difícil descripción, y de honda repercusión en mi estado anímico y en mi digestión. Por esos antecedentes, descubrir de sopetón que formé parte de la élite de dignatarios y monarcas invitados a la Boda Real, debió impactarlos, e impotentes ante el hecho cumplido, tomaron su venganza publicando en primera plana una foto del inmenso grupo, pero recortando los extremos, en uno de los cuales me encontraba yo, de orgulloso liquiliqui y abrazado a una de las princesas solteras más apetecibles y apetitosas (desde la cena se empeñó en atacarme, atraída por mi condición entre plebeyo y aristócrata, y más estimulada por mi estado civil de casado, “divorciado está de moda, querido”, me susurraba sensual). Para disimular la mezquindad, publicaron otra foto del grupo entero, en el segundo cuerpo, pero sabiendo que en ella yo desaparecía detrás de la inmensa pamela de la damisela en cuestión

A pesar de diversas y pecaminosas propuestas, enseguida me regresé a Venezuela, pues no quería arriesgarme a llegar con retraso a una cita que tenemos todos con la Democracia; Este fin de semana vamos a reparar para lograr un referendo revocatorio que nos devuelva la paz y nos encamine hacia la Justicia, la Prosperidad y el Futuro.

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NOTA: Esa boda tuvo lugar el 22 de mayo del 2004, y este recuento humorístico fue publicado días después, pero como de esa época es difícil recuperar cualquier material publicado en formato impreso, no digital, no hay enlaces (links) a esos textos, lo publico ahora en mi Blog, porque hace poco apareció guardado en un archivo muy viejo, afortunadamente en buen estado. Tengo otros artículos de la misma índole humorística, referidos a otras bodas "de mis parientes reales". 

viernes, 22 de febrero de 2019

Dos cartas, al papa y a Guaidó.

Dos cartas, al papa y a Guaidó.
Edgard J. González.-

Querido camarada Jorge; Ayúdame porfa ! Estoy acorralado, ni siquiera los sacerdotes de tu Iglesia en Venezuela me conceden algo de crédito, todos me odian, en lugar de practicar el mandamiento “Amaos los unos a los otros”. Ya hasta desde los púlpitos hablan pestes de mí, y eso no es lo que acordamos en nuestras cordiales y rentables reuniones. No fue suficiente que enviaras un delegado del Vaticano al remedo de toma de posesión en el Tribunal Supremo, eso no convenció ni al malandro que me juramentó, tartamudeó mucho y ya se iba a desmayar de los nervios (es que él tiene experiencia de cárceles, ha estado preso en varias y no quiere repetir esas vivencias). Godgiven, el de los soles, el que pasó de un cuartelazo con descontrol de esfínteres a un cartelazo con prepotente mazo (requerirá  pronto pañales Securezza, espero consiga), convocó a una vigilia frente a Miraflores, y aquello daba grima, solo como un páramo, ni un alma asistió. Nosotros hemos tratado por varias vías de volverlos a meter en el redil del diálogo, tú sabes, a lo leninista, pa’quemar tiempo y ganar oxígeno, pero desde los engaños del 2014 y el de República Dominicana, esta gente dejó de ser creyente y no pican con ninguna carnada. Yo insisto en lo de la paz y el bla bla bla habitual, pero no me paran bolas. Incluso le pusimos énfasis en el retuiteo de que el carajito Guaidó se autoproclamó, y la vaina se puso peor, usaron el término contra nosotros, ahora corean que los autoproclamados somos la azamvlea prostituyente y yo, ¡ oño ! Ya no podemos ni siquiera montar un fraude bien montado, con las maquinitas recalentadas a fuerza de darles en el Poliedro. Como los opositores no participan dicen que eso no vale, y abusan porque son mayoría.

Jorge, no quiero pensar que estás en la onda del ruso y el iraní, que declaran puros lugares comunes sin comprometerse a nada concreto en mi defensa, o en la onda del chino y el turco, mudos shakirosos, que bajo cuerda intentan que el muérgano Guaidó los acepte en su feisbuk. Ahora, de maldita ñapa, el pollo Carvajal pegó el brinco y nos hizo la puñeta desde el otro lado de la talanquera !!

Ché Bergoglio, un consejo, debes controlar tu lenguaje corporal, sobre todo el facial. Es demasiado evidente que cuando posas para la foto en compañía de uno de nuestro equipo (Cretina, Hebe, Raúl Pamela, Ortega, Evo, Putin, Bachelet, Santos, a Fidel lo visitaste en su absoluta senilidad) pareces un niño a punto de soplar las velitas en su torta de cumpleaños, pero cuando estás con cualquiera del equipo contrario, ese donde no reparten riqueza igualitaria y parasitariamente, exigen que sea en retribución a la capacitación y el esfuerzo cotidiano, como el Trump, Trudeau  o Macri, pones cara de burro al que están castrando, y sin anestesia. Recuerda que la hipocresía es una de las armas más potentes del marxismo leninismo que ambos profesamos.

Bueno mi pana Bergoglio, Pancho amigo, lánzate una de oración y homilía desde aquella ventana famosa frente a la Plaza de San Pedro, habla bien de mí y llama a todos los feligreses a apoyarme, amenázalos con excomulgar al que siga siendo opositor. Trata de ser lo más convincente que puedas. Mira que si caemos nosotros, más atrás cae Cuba, ya Lula, Cretina y Correa están ensartados en tribunales, y Ortega con su bruja como el Titánic aquella madrugada. De  manera que si se derrumba nuestra mojiganga narco-comunista, es muy probable que por algún lado revienten más evidencias de nuestros depósitos en el Banco del Vaticano, y entonces ingresas tú al expediente. ¡ Ahí sí se va a acabar el pan de piquito, y hasta tú vas a vestir overol anaranjado ! Así que procura ponerte convincente en tus declaraciones, para que todos salgamos de este problemón en el  que ya no surte efecto nuestra habitual praxis engañosa y dilatoria.  

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Ingeniero Juan Guaidó, Presidente encargado, donde se encuentre al recibo de la presente (en cualquiera de los tres puntos de salida de la Ayuda Humanitaria: Cúcuta, Roraima o “isla caribeña”);

Con una mezcla de obligado respeto y justificado disgusto, me dirijo a usted a los fines de plantearle una situación preocupante y delicada, que lo involucra, en torno a la cual debemos deliberar con el propósito de resolverla civilizada y racionalmente, en términos que no perjudiquen a ninguno de los participantes ni produzca más consecuencias lamentables, que pudieran incidir negativamente en los acontecimientos iniciados el 5 de enero, con su Toma de Posesión de la presidencia de la Asamblea Nacional Legislativa, y la puesta en marcha de la fórmula constitucional para responder al intento de usurpación de la presidencia del país por parte de quienes organizaron y perpetraron dos vulgares fraudes, para “elegir” una azamvlea prostituyente, vergonzosa copia de los mecanismos aclamacionistas y monocolor que rigen en NorCorea y Cuba, y para “reelegir” al indocumentado (cuya primera “elección” también fue manipulada por el CNE -con 4 de 5 rectores al servicio del proyecto castrista que impuso a ese candidato, por ser egresado de curso habanero, de garantizada sumisión a la Nomenklatura raulista, proclamado con apuro y sin atender reclamos formales exigiendo revisar Cuadernos y Huellas dactilares, las evidencias de los multicedulados con los cuales a duras penas pudieron asignarle una ñinga de votos de ventaja al cedulado súbito, a quien embutieron trampósamente en Miraflores).

Es el caso, Don Juan Gerardo, que usted ha provocado un elevado entusiasmo en la obvia mayoría de los venezolanos; Un joven de 35 años sin ataduras que lo comprometan con alguna porción cuestionable del pasado, ese período gobernado por AD y COPEI, que en puntuales casos y protagonistas produjo excesos, reñidos con el debido respeto a las leyes, lo que unido al gradual abandono de los nobles objetivos de la etapa primigenia y su consecuencia inmediata, las faltas a la Ética, condujo al auge de la antipolítica que abonó el terreno por donde se colaron las marionetas de Fidel y su “colectivismo igualitarista del siglo 21”, esquema que ya lleva 20 años destruyendo a Venezuela, con usted enfrentándolo sin ambigüedades desde sus tiempos de estudiante, ahora con el meticuloso diseño de esa fórmula ganadora, recuperando el poder mediante el cumplimiento literal de lo que establece nuestra Constitución. Y en paralelo, el operativo para atender los casos más urgentes de desnutrición y enfermedades crónicas, con la Ayuda Humanitaria hecha posible por un bello esfuerzo internacional.

El problema radica en que ese comprensible y compartido entusiasmo por lo que usted representa en este momento histórico, ya trascendió los límites de la política y se introduce de manera censurablemente apasionada, rayana en lo libidinoso, en la vida personal de muchos, causando graves problemas de pareja. El reclamo va en nombre de una enardecida multitud de varones adultos cuyas féminas -de manera retadora y descarada- han colocado su foto, la foto suya de usted, de su rostro obamado y siempre sonriente, como avatar en todos y cada uno de sus espacios en las redes, lo que nos convierte en el blanco de hirientes burlas de amigos, familiares y hasta desconocidos, que suponen que uno también es víctima de lo que ya denominan “cacho en la red”, socarronamente. Entendemos que usted está abocado a cumplir estrictamente los tres pasos esenciales de la agenda puesta en marcha: Cese a la usurpación, Gobierno de transición y Elecciones libres. Pero trate de erradicar ese entusiasmo con ribetes de ventajosa seducción en su exclusivo beneficio, que está soliviantando a nuestras parejas y provocando fisuras en la sólida institución del machihembrado tradicional, con el riesgo de que muchos miembros del equipo masculino quedemos a la intemperie, si este creciente frenesí hacia usted se sale de cauce y terminamos abandonados por las miembras del equipo femenino con las que hicimos yunta respectiva y armoniosamente, hasta que usted, Ingeniero Guaidó, se atravesó indebida y alevósamente.

Le advierto que si este conflicto se mantiene, sin iniciativa de su parte para disminuir ese pecaminoso fervor que está llevando a nuestras compañeras a dedicar más tiempo a seguirle a usted en las redes y la TV, que a cumplir su rol de mitad del naranjo que cada uno de nosotros fue hasta hace poco, nos veremos obligados a tomar represalias proporcionales, y le adelanto que ya discutimos y aprobamos en libre y soberana asamblea de varones ninguneados, que -todos sin excepción- colocaremos en nuestros espacios en las redes, la foto de su señora esposa, Fabiana. Lo que es igual no es trampa, y aquí entre nos, ella está -y con esta me despido- ¡ MUY BUENAS TARDES !.


Post Data: Su amigo Trump que no se meta en esto, porque Melania también está como le da la gana, y tenemos más de un espacio en las redes, donde insertar a ambas damas, los damnificados por el abusivo entusiasmo que ustedes dos están provocando en nuestras féminas. Cuando hay la opción de Amnistía, hay que aprovecharla, mientras esté vigente.