lunes, 14 de octubre de 2019

La cebolla, la Homofobia, la corrección política.

La cebolla, la Homofobia, la corrección política.
Edgard J. González.-
Lun 14 octubre, 2019.

Entre gustos y colores no han escrito los autores”, algo así dice un viejo refrán popular, refiriéndose a la variedad, escasa o abundante, de opciones que emanan de un mismo elemento (cosa, objeto, alimento, obra de arte -literatura, pintura, escultura, fotografía, cine-, diseño arquitectónico, concepto, tradición, etc), que pueden generar en distintas personas diferentes opiniones, simpatías, adicciones, indiferencia o rechazo.

La cebolla es un vegetal probablemente vinculado a la gastronomía de la mayoría de los pueblos del mundo, y yo -sin poder ponerle fecha al inicio de mis gustos por la cebolla- sé que me encanta bien frita, acompañando a un sabroso beafsteak, y no concibo un genuino hotdog (pan, salchicha, mayonesa, salsa de tomate, mostaza) sin cebolla cruda picadita en cuadritos, pero no soporto la cebolla hervida, esa que acompaña el arroz o un guiso, me sabe horrible. Mi madre, que además de muy buena profesional de la enfermería, era bastante salomónica en asuntos domésticos y familiares, colocaba la cebolla en una bolsa de gasa dentro de la olla, y al estar la sopa lista, simplemente sacaba la bolsa, que había impregnado el condumio con su necesario aporte, pero me evitaba el encuentro cercano con ese tejido hervido, desagradable en mi paladar. Por supuesto, a menudo consigo una capa de cebolla hervida, la aparto, y disfruto el plato. Lo más extraño es que me encanta la sopa de cebolla, pero no me gustan sus trozos hervidos y enteros. Entiendo que en ningún país eso es delito, pero dados los vientos de creciente intolerancia que soplan actualmente, no sería raro que algunos pudieran acusarme de cebollófobo, aunque sólo rechazo una de sus cuatro versiones. Ciertos veganos, vegetarianos en abreviación políticamente correcta, repudian tanto las carnes, lácteos y huevos, como a quienes los consumen, mientras los omnívoros -que somos todavía la mayoría- no agredimos a quienes únicamente comen vegetales, e incluso pensamos que están en su perfecto derecho a ser veganos, como nosotros a ser omnívoros (en mi caso, con la excepción de la cebolla, y el repollo también, si son hervidos).

Las distopías del colectivismo igualitarista y propiedad supuestamente comunal, marxista en su versión soviética, maoísta en su versión china, luego de décadas de experimentación social criminal, excluyente, represiva, doblemoralista y corrupta, fracasaron estrepitosamente, dejando un saldo de decenas de millones de asesinados por hambrunas provocadas por las arbitrariedades económicas del padrecito o del gran timonel, muerte de los disidentes en cárceles y campos de concentración, y países arruinados. Pese a que en casi todos los países que estuvieron bajo el yugo del inviable comunismo, con la excepción de NorCorea y Cuba, las economías se rigen por el Capitalismo y en su expresión primigenia, salvaje, el bando “socialista ortodoxo” no da su brazo a torcer. No reconocen la colosal derrota que sufrieron todos sus experimentos basados en los análisis y las propuestas de Carlos Marx, un vago crónico que toda su vida fue un vulgar parásito (de sus padres, de su esposa, de su amigo Engels), que adulteró las cifras en que basó sus presuntas elucubraciones, para que cuadraran con sus puntos de vista y propuestas, pero mantiene la fachada de “movimiento por la justicia social, con énfasis en los más pobres”, slogan que tiene un elevado número de potenciales seguidores, no porque el sistema capitalista al desplazar al socialista también haya fracasado -todo lo contrario-, sino porque en los esquemas de gobierno de la mayoría de los países subdesarrollados, que esos pueblos eligen por mayoría, sigue prevaleciendo la incapacidad y la corrupción, estancándolos en el atraso y la miseria, mientras sus élites aumentan sus fortunas y la eficiencia para someter a la mayoría, por represión o por alienación, whichever comes first.

Ese bando socialista ortodoxo, que pudiéramos llamar neoestalinista, persigue los mismos objetivos totalitarios de antaño, pero ahora con diferente disfraz. Ya no es el lobo feroz, rojo y sanguinario, con indumentaria de tímida e inofensiva ovejita, que ofrece organizar un rebaño homogéneo donde todos los borregos tengan el mismo tamaño, el mismo color, y la misma cantidad de pasto, porque esa oferta demostró hasta la saciedad de la ruina general y el genocidio, su condición falaz y criminal. Ahora cambian el discurso, la fachada, los objetivos, y en lugar de ofertar comunismo a rajatabla con la toma del poder mediante la violencia, “partera de la Historia”, para imponer desde la cúspide piramidal la igualdad absoluta, erradicando las diferencias, las clases, la propiedad, y la individualidad, ahora se esparcen en torno a presuntas reivindicaciones de pequeños grupos, minorías víctimas de injusticias por ser mujeres, o por el color de su piel, por ser de religión islámica, por su preferencia sexual, una nueva fachada libre de los horribles antecedentes de los experimentos comunistas, cuyo debate evaden.

Uno de esos mascarones de proa del neoestalinismo y la “progresía” mundial, es el movimiento LGBT, iniciales que mediante malabarismo dialéctico y semántico, multiplica por cuatro lo que por siglos fue uno, tradicional y apropiadamente definido como la homosexualidad. Subdividida convenientemente en lesbianas, gays, bisexuales y transexuales, proyectan un espejismo de apariencia mayor y más diversa. En los espacios donde dos o más grupos en conflicto ya apelaron a las armas, la exigencia más intensa y respaldada siempre clamó por excluir a la Población Civil de la destrucción generada por los tiroteos y bombardeos. Si extrapolamos a la específica situación de Europa y Asia en la segunda guerra mundial, de 1939 a 1945, quienes se esforzaban por salvar a la Población Civil habrían diseñado avisos de prensa escrita y radial, afiches y volantes, abreviando lo esencial a PROTEJAN LA PC. Con la modalidad de “lo políticamente correcto”, la conveniencia por ampliar el marco de las potenciales víctimas, exagerando sus elementos, produciría lo siguiente: PROTEJAN LOS NNPAMHAA (haciendo referencia demagógica a “Niños y Niñas, Púberes, Adolescentes, Mujeres y Hombres, Ancianos y Ancianas) para dar la impresión falsa de que con esa separación de sus miembros, por edades y sexos, aumentará la piedad militar hacia la población civil, que como un conjunto indiscriminado genera menos compasión. Absurdo.

La nefasta y prepotente corriente de la corrección política busca imponer su neolenguaje, se arroga la potestad de vetar o autorizar palabras de acuerdo a sus conveniencias y objetivos. Tradicionalmente, en los países hispanohablantes el término homosexual era suficiente para hacer referencia a quienes habiendo nacido con un organismo correspondiente al sexo masculino (con pene, testículos en escroto, próstata y vesícula seminal) o del sexo femenino (con vagina, útero, ovarios, trompas de Falopio, y senos desarrollados a partir de la pubertad), generalmente por razones de crianza (escasa o nula presencia del rol masculino ejercido por el padre u otros familiares varones, excesiva influencia de lo femenino, madre absorvente y castradora, el paradigma de la hembra prevalece en su entorno), el varoncito desarrolla gestos, conductas, preferencias correspondientes al sexo femenino, en el caso de las hembras ocurre lo contrario, es probable que se formen en un ambiente en que prepondera lo masculino y asumen las tendencias normales de los hombres a su alrededor, o que proyecten el rechazo materno a los hombres, derivado de una o varias experiencias fracasadas de vida en pareja tradicional, o hubo maltrato paterno, y la hembra opta por hacer pareja con otra (s) hembra (s), en variante walkiria. En pocos casos deriva de  un mal funcionamiento del sistema endocrino, y las hormonas inducen la conducta contraria al sexo del cuerpo, incluso somatizando la silueta y el rostro, acompañado de amaneramientos.

Pero no les bastaba el término homosexual (en castellano coloquial marico o marica, en venezolana expresión, argolla o pargo), prefieren separarse en lesbianas y gays,  pero para hacer bulto le agregaron dos términos que no resisten un análisis científico (médico-anatómico) ni académico-semántico. No existe la bisexualidad, quien nace varón y gusta de ser penetrado deja de ser heterosexual y pasa a ser homosexual, aunque para reducir la reacción social que esa calificación genera, pretenda maquillarla alegando que también funciona como heterosexual. Un asesino serial no puede sostener que él es más una buena persona que un sicópata criminal, porque sólo mata cada tres o cuatro meses, y el resto del tiempo funciona como un ciudadano modelo. Un alcohólico no deja de serlo porque se emborracha hasta perder el sentido sólo tres días de los siete de la semana. La misma probabilidad de que una mujer esté medio embarazada es la de un hombre que sea medio marico, homosexual 50 %. Ha habido casos de hermafroditismo, individuos con órganos femeninos y masculinos, producto de errores en la gestación, similares a los que producen gemelos univitelinos que están unidos (por la cabeza, por el torso), y los casos más difíciles son imposibles de separar quirúrgicamente, salvando a los dos. Pero tanto los mellizos unidos como los hermafroditas, son una rareza, “la excepción que confirma la regla”.  

Tampoco existe la trans-sexualidad, aunque mediante cirugías te extirpen el equipo que traes desde la gestación intrauterina, y te modifiquen para que parezcas del sexo contrario al que resultó de la unión del óvulo materno y el espermatozoide paterno, esa “nueva” sexualidad es sólo de fachada. Si la ciencia pudiera injertar una cola de cerdo al coxis de un homo sapiens, y con un fármaco mucho mejor que la actual Ciclosporina, ese injerto no fuese rechazado por el cuerpo receptor, no estaríamos frente a un Trans-humano, sino ante una irresponsable incursión de la medicina de transplantes e injertos, para complacer a la prensa amarillista, al morbo de la muchedumbre, y al enfermizo deseo de llamar la atención del recipiente de ese rabo de cochino (que tampoco es un lanzamiento de baseball).

Otra barbaridad que añaden a su bisutería discursiva es la de que hay “mujeres que nacen en cuerpos de hombres, y hombres que nacen en cuerpos de mujeres”.Lo peor es que algunos medios irresponsables repiten esa atrocidad, y la comunidad científica se mantiene al margen, en lugar de denunciar las aberraciones que contienen esas dos afirmaciones, contrarias a la Biología, a la Anatomía, a la Genética, que sólo persiguen darle fachada “científica” a las peligrosas paparruchadas con las que intentan cambiar conceptos y leyes, en favor de sus ambiguos puntos de vista y la aceptación del “género” como pivote de una sociedad distinta a la tradicional, equiparando los elementos inventados con los de existencia y funcionamiento naturales y demostrados. 
 
La bisexualidad, la trans-sexualidad y lo de los cuerpos mal asignados, son categorías que inventan los de la corrección política, para aumentar de manera falaz la cantidad de beneficiarios de “sus causas y luchas”y darle consistencia a su perniciosa narrativa. 

Como la cebolla y sus variantes, la homosexualidad también presenta diversas maneras de ser y parecer. Va desde los homosexuales que se asumen como tales y no pretenden ser más femeninos que las mujeres, ni se disfrazan de féminas, ni incurren en excesos y escándalos vinculados al consumo de drogas, la promiscuidad, los desfiles en torno a un presunto “orgullo” en los que sobresalen la desnudez y la vulgaridad. Esos homosexuales no exigen que los consideren iguales, porque reconocen que son un grupo diferente a los heterosexuales, entre quienes los hombres gustan de las hembras y las hembras gustan de los hombres, el machihembrado tradicional y mayoritario. Los homosexuales hacen pareja entre sí, gay con gay, lesbiana con lesbiana. No compiten los homosexuales con los heterosexuales. A un genuino hombre no le atrae un gay, a una genuina mujer no la atrae una lesbiana. Esas sorpresas sólo ocurren en los casos de homosexuales que han estado en el armario-clóset, aparentando ser héteros. Ese engaño es bastante frecuente, pero no significa que un auténtico heterosexual, luego de media vida como tal, se convierte en homosexual. Lo mantuvo en secreto hasta que decidió asumirse, dejando atrás pareja hétero y hasta hijos (generan desconfianza en los homosexuales que nunca han ocultado su condición, los consideran provenientes del doble clóset, y tienen doble drama por resolver).  
  
La homosexualidad, salvo por excepciones en específicas épocas y círculos del poder, fue desde la remota antigüedad muy mal vista y peor tratada. Considerada como aberración, delito, enfermedad, causó persecuciones e injusticias de todo tipo, incluyendo la cárcel, la tortura y la pena de muerte. Desde mediados del siglo 20 gradualmente han sucedido cambios en la Humanidad favorables a la tolerancia y el respeto hacia esas minorías hasta entonces discriminadas, homosexuales, aborígenes no europeos (eliminado el uso del término “raza”, substituido por etnia).En la praxis y en las legislaciones se ha reducido la milenaria desigualdad de las hembras y el comportamiento social machista, así como se ha separado al Estado de la Iglesia, estableciendo en teoría la libertad de cultos. En cada vez menos países se persigue y criminaliza la homosexualidad, el racismo se reduce a anacrónicos enclaves, y sólo en los espacios más extremistas, la religión -dogmática e indebidamente interpretada- impone castigos arbitrarios por motivos racistas, homófobos, misóginos, o de absoluto y agresivo rechazo a otros credos. 

Hay una correlación entre el grado de desarrollo de una sociedad y el grado de tolerancia respecto de los que han sido secularmente discriminados. En EEUU, donde el racismo tuvo su máxima intensidad, los negros han logrado alcanzar las más altas posiciones y cargos, desde estrellas del deporte, el cine y la TV, hasta ostentar Gobernaciones, Ministerios, Magistraturas en el poder judicial, elevadas jerarquías en el poder militar y civil, incluyendo Secretarías de Gobierno y la Presidencia. En el primer mundo, muchos homosexuales declarados ocupan posiciones importantes, diputados, ministros, jueces, embajadores, y sus parejas son parte normal de las actividades protocolarias, en las que participan sin limitaciones. Cada año aumenta la cantidad de mujeres que se incorporan a las actividades académicas, laborales y deportivas que por miles de años estuvieron vetadas para ellas. Sin obstáculos en Universidades, empresas y campos deportivos, las mujeres se abren paso con genuina independencia y tesón. Ahora los casos de homofobia, misoginia, racismo e intolerancia religiosa, son tan pocos -en comparación con la situación hace apenas 100 años, una minucia en los miles de años de evolución de la Humanidad-, que captan la atención y ganan el repudio de la inmensa mayoría en el planeta, que en un futuro mediato habrá erradicado totalmente esas vergonzosas máculas, una tendencia irreversible.

El término homofobia genera reservas si respetamos la semántica, pues Homo representa al Humano, unido a Sapiens hace referencia a la especie animal que sobrevivió a la extinción (de las otras especies de homínidos, en el complejo proceso de evolución) cuya cualidad esencial es la de pensar, razonar, de manera que un homófobo sería alguien que rechaza al homo sapiens, incongruente a nivel de absurdo, como autoflagelarse. Pero los del movimiento “LGBT” se apropiaron del vocablo y crean la homofobia, para etiquetar a todos los que no aceptan el grueso paquete de exigencias que van desde el rechazo a las agresiones y el derecho a matrimonio, dos reivindicaciones que apoyo, hasta la imposición de cupos en las nóminas laborales, para garantizar que contengan “LGBT”, y el derecho a adoptar por parte de parejas del mismo sexo, dos puntos que no suscribo incondicionalmente, como ellos esperan y reclaman. Lo del cupo es un vulgar chantaje que puede perjudicar la eficiencia de la empresa contratante (al bajar sus standards de preparación, para priorizar la “inclusión” y cumplir la norma). Y en cuanto a la adopción, considero que toda pareja debe someterse a los requisitos primordiales, sin que la condición de homosexual o heterosexual establezca una ventaja per sé. El sistema rechazará a las parejas que no demuestren ser idóneas para adoptar, sin discriminar a los homosexuales, en función del bienestar de los sujetos a ser adoptados. Los radicales del “LGBT” pretenden imponer la Homofilia, el apoyo incondicional y acrítico a todas sus exigencias.

Los desfiles del supuesto “orgullo gay” nos permiten conocer el amplio caleidoscopio que conforma la porción más visible (y exhibicionista) de este colectivo, abundantes parejas de él con él, ella con ella, muy pocos héteros famosos, algunos políticos que sólo en ese sector reciben su baño de multitudes (los del partido Ciudadanos en Barcelona este año, tuvieron su ración extra de intolerancia, por no mostrar incondicionalidad, fueron agredidos y expulsados por los que alegan “sentir amor sin fronteras y nada de odio, desde su suprasexualidad”). Los más extrovertidos buscan resaltar, hay disfraces que van de moderados y simpáticos a grotescos o vulgares, algunos en total desnudez, dejando asomar las tendencias a los excesos, a la promiscuidad, un homenaje a la inmoralidad, callejero y a pleno sol.

En lugar de convocar más gente que apoye lo esencial de la causa de los homosexuales, lograr erradicar la discriminación, las agresiones, respeto a los derechos de todo ser humano, alejan a potenciales respaldos, que no ven con benevolencia o alcahuetería, los escándalos, los excesos, la promiscuidad, la vulgaridad, y son rechazados por no comulgar con todas las ruedas de molino del paquete que promueven los de la “corrección política”, la progresía, el neoestalinismo con ropaje de reivindicadores.

Esta nueva inquisición, tan retadora en los países donde ya la sociedad y las leyes respetan sus derechos elementales y toleran sus excesos, tan cobardes y paralíticos respecto de los países donde cuelgan seres humanos por ser  homosexuales, dan latigazos y cárcel a mujeres por no llevar velo y exigir trato igualitario, mutilan sus hímenes, acuerdan con quien deben casarse, incluso siendo aún niñas. Muchos dirigentes y simpatizantes de los movimientos LGTB, feministas a ultranza, anti-racistas, multiculturalistas, mantienen esa doble moral; iconoclastas e irreverentes donde ya disfrutan de los derechos esenciales, y los riesgos son mínimos, pero no ven, no oyen, no se manifiestan allí donde todavía imperan los dogmas del remoto y vergonzoso pasado.  









domingo, 22 de septiembre de 2019

Argentina; de Domingo a Domingo.


Argentina; de Domingo a Domingo.
Edgard J. González.-

Argentina ocupa una larga franja territorial de 2.780.400 km2 (a escala planetaria es el octavo país en tamaño), al extremo oriental de América del sur, con poco más de 41 millones de habitantes, triplica el territorio de Venezuela,que alberga 28 millones. Tiene gran diversidad de paisajes que incluyen desde Jujuy a Ushuaia, pampas, montañas, ciénagas, valles y glaciares, con gran influencia europea en su manera de ser y en su arquitectura, especialmente en Buenos Aires, debido a la importante inmigración -sobre todo italiana y española- que recibió en los siglos 19 y 20. Sin haber explotado todo su potencial agropecuario, llegó a ser considerada el granero del mundo, en especial por los alimentos que exportaba al viejo continente. Colinda en toda su frontera occidental con Chile, al norte con Bolivia y Paraguay, al noreste con Brasil y Uruguay.

Muchos factores han participado en la hechura de Argentina, desde su pasado precolombino, su dimensión colonial y su gradual evolución republicana, pero a los efectos de lo que intento establecer, voy a resaltar las actuaciones de dos personajes que marcaron los cambios fundamentales, que dieron en una primera etapa extraordinario impulso a los avances civilizatorios que colocaron a Argentina a las puertas de ser una potencia del primer mundo, y en una segunda etapa modificaron ese rumbo para frenar y estancar a ese país, sometiéndolo a las negativas presiones del populismo y la corrupción.

Domingo Faustino Sarmiento, hijo de Paula Zoila Albarracín Irrazábal y José Clemente Cecilio Quiroga Sarmiento, nació el 15 de febrero de 1811, en San Juan, Argentina,  falleció el 11 de septiembre de 1888, con 77 años, en Asunción, Paraguay,. Fue un destacado escritor, periodista, docente, militar, político y estadista: Gobernador de la provincia de San Juan entre 1862 y 1864, Presidente de la Nación Argentina entre 1868 y 1874, senador nacional por su provincia entre 1874 y 1879 y ministro del Interior en 1879. Lo más importante de su personalidad y obra no es lo polifacético y eficiente en cada uno de los oficios que ejerció, sino el énfasis que puso en dar Educación a la mayor cantidad posible de argentinos, como mecanismo primordial para garantizar una Sociedad bien formada, útil a los propósitos de la Nación, con personas responsables que pongan todo su empeño tanto en cumplir sus deberes como en hacer respetar sus derechos, un equilibrio que es difícil de lograr y no ha sido alcanzado en la mayoría de los países del mundo. Esa impronta del Maestro Sarmiento, buscando aumentar lo cultural y racional a través de la buena formación e información, determinó el positivo rumbo de la Nación argentina en el último tercio del siglo 19 y el primer tercio del siglo 20.

A partir de los años 30 la corriente militarista comienza a desplazar a la civilista, los uniformados “con armas y autoridad” mediante el obvio chantaje van ocupando posiciones de poder, hasta que un caudillo, Juan Domingo Perón (BsAs: 8 octubre 1895, 1 julio 1974), admirador del fascismo italiano, protector de criminales nazis en la postguerra, tras la fachada primordial de todo demagogo, “luchar por los más humildes y necesitados”, impuso lo contrario de lo que propuso Sarmiento, que lo emocional e instintivo prevaleciera, en un esquema de creciente culto a su imagen, discursos y ejecutorias, con su esposa Eva Duarte como la virgen en ese altar político, y el pueblo reducido a rebaño incondicional, acrítico, que apoyara la peor represión a cualquier disidencia, incluso contra líderes del primigenio peronismo, que cuestionaran o pudieran restar protagonismo al nuevo dios de la plebe, el propietario y gerente del mercado populista, que repartía dádivas y castigos a su libre albedrío (lo mismo hizo a partir de 1959 Fidel Castro en Cuba, ambos dañaron irreversiblemente a sus respectivos países, con la tóxica ensalada ideológica que pretende igualar a ricos, clase media, pobres y marginales, repartiendo la riqueza -que deriva de una concreta economía, en la que todos no producen similares cantidades- dándole más a quienes producen menos o nada, para igualar hacia abajo, lo que inevitablemente arruina a cualquier sociedad, y convierte en parásitos a los más vulnerables).

Del pusilánime Frondizi, al inescrupuloso Menem, y finalmente a los muy corruptos Kirchner, todos los gobiernos peronistas practicaron el más descarado y dañino populismo, cuyo primordial perjuicio es la imposición de la dependencia absoluta de grupos e individuos respecto del Estado paternal, que se encarga de mantener a esa importante masa sin la mediación del esfuerzo, del trabajo real y eficiente.  El simpatizante se convierte en fanático habituado, e incapacitado para apreciar las opciones contrarias, las que pueden generar avances sociales y prosperidad general, pero haciendo los esfuerzos de preparación previa y trabajo arduo, constante y honesto, ese que pone a todos a remar para llevar a la Nación a buen puerto (no agotando lo que contiene la bodega, para naufragar en alta mar).

En el año 2015 fue tal la acumulación de excesos y atrocidades cometidas por el tuerto y Cretina en sus nefastos y consecutivos gobiernos, incluyendo el asesinato del Fiscal Nisman (un domingo, faltando horas para que hiciera formal denuncia de la delictiva participación de la muy corrupta presidente en la componenda para desviar las investigaciones sobre los terribles atentados contra la embajada de Israel y la AMIA, en 1992 y 1994, 29 y 85 asesinados respectivamente, exculpando a los perpetradores de esas dos masacres, los iraníes, de quienes recibiría jugosas ganancias), que provocaron la elección de Macri, como la alternativa a la podredumbre representada por el kirchnerismo (varios jerarcas están siendo juzgados, Julio de Vido ya purga condena, y la venenosa viuda ha evadido su merecido castigo escudada tras la inmunidad parlamentaria, con la complicidad de la red de camaradas y socios de tropelías que procuran alejarla del escrutinio judicial). Pero décadas de sistemático y embrutecedor populismo no pueden ser erradicadas en un período de sólo 4 años, ni con la parsimonia de los trámites que saben prolongarse mediante complicaciones burocráticas y exageradas garantías de los derechos de quienes son indiciados, pero tienen en esa urdimbre cómplices que se esmeran por impedir que los procesos avancen y produzcan evidencias, dictámenes, sentencias, inconvenientes para la banda de malhechores que se acostumbró a cometer arbitrariedades y crímenes con la mayor impunidad. Y la masa clientelar que se hizo adicta al reparto irresponsable que fractura cualquier presupuesto y debilita la economía, ya expresó, el domingo 11 de agosto, en las Primarias Abiertas Simultaneas y Obligatorias (PASO), que no le importa que se reactiven las mafias kirchneristas, ni que a la larga la reincidencia en el populismo cause daños graves e irreversibles a Argentina (como en Cuba, y su neocolonia en Venezuela), mientras ellos vuelvan a ser mantenidos por papá estado (“Ladrón o no ladrón, queremos a Perón” gritaban cuando el caudillete andaba en campaña, en medio de denuncias de corrupción, represión y megalomanía).

Muerto Perón, la enorme porción de argentinos a quienes alienó con su degenerada inversión de valores, traslada su necesidad de rendir culto a otros ídolos que sean argentinos y representen lo esencial del peronismo, como el odio irracional hacia los estadounidenses y el apoyo incondicional al despotismo castrista, en cualquiera de sus variantes. Idolatran al adicto a las drogas y dictaduras de tipo marxistoide, que metió un gol con la mano, Maradona, a la repugnante Hebe de Bonafini que mostró respaldo a los criminales atentados de Al Qaeda del 11S-2001, y su excesiva alegría por el asesinato de casi 3.000 seres humanos en esa orgía de fuego y destrucción, además de estar involucrada en muy deshonestos desvíos de recursos ajenos. Y el camarada Bergoglio, protector de pedófilos con sotana, y de fortunas mal habidas, bien custodiadas en las arcas vaticanas. Tres Cubanófilos intensos.  
    
Los alienados son incapaces de ver la realidad, la rechazan o la interpretan anteponiendo los filtros de su dogma. Al difundirse el resultado de las PASO, favorable al kirchnerismo, hubo una fuerte caída en la Bolsa, el dólar comenzó a subir su cotización -devaluando al peso-, las cifras que indican “el riesgo país” batieron el récord máximo en una década, 1.709 puntos.Son las negativas reacciones de la Economía a la elevada probabilidad de que en las elecciones de octubre se repita el apoyo de la mayoría a la fórmula de “los Fernández”, Cretina y Alberto, y Argentina de nuevo caiga por el barranco del peronismo. Esta vez esa banda se ocuparía ante todo de blindarse contra toda actuación judicial o de Contraloría, purgando esos espacios, para garantizar su impunidad eterna, y que nada impida que terminen de destruir a Argentina, para reinar sobre sus ruinas, con sus fortunas a buen resguardo en paraísos fiscales del exterior, o convertidas en diamantes. Corresponde a los argentinos decidir si se suicidan en primavera (del hemisferio sur) optando a ser país bananero sometido por rufianes, o si asumen sus responsabilidades y escogen el camino largo, difícil, que permanentemente nos exige esfuerzo y honestidad, aquel sendero que señaló Domingo el bueno. ¿Ciudadanos o súbditos? ¿Constructores o destructores? ¿Democracia u oclocracia?

domingo, 25 de agosto de 2019

MÍ TÚU: denuncio a esas pérfidas abusadoras.

MÍ TÚU: denuncio a esas pérfidas abusadoras.
Edgard J. González.-

Por décadas he sufrido en silencio los lacerantes recuerdos de los cientos de abusos cometidos contra mí, por mujeres con altas cuotas de poder y fama, que se aprovecharon de mi inocencia y falta de experiencia, para satisfacer conmigo sus ansias lujuriosas y lascivas, lo que me dejó cicatrices imborrables, un profundo trauma que me acompañará hasta mi último suspiro.

Pero me inspira y estimula la valiente, perseverante y noble labor de las víctimas de abusos similares, aunque lo mantuvieron oculto por décadas, ahora hacen públicas sus denuncias en contra de los sátiros que las sometieron a abusos sexuales, que incluyen miradas, susurros, palmaditas en el hombro y sus alrededores, hasta las insultantes y agresivas invitaciones a una fiesta, a cenar, o a conversar en la habitación del hotel donde se hospedaba  temporal y sospechosamente el fauno agazapado, iniciativas todas  inequívocamente cargadas de perversión y malas intenciones. Pues circunstancias muy semejantes tuve que enfrentar yo desde mi adolescencia hasta hace relativamente poco, aunque algunos pudieran dudar de esto, porque ignoran que mantuve siempre ese atractivo natural que me convirtió en el obscuro objeto del deseo carnal de ese conjunto de mujeres poderosas, que hicieron de mi vida un permanente vía crucis de pecaminoso sexo, de salvaje placer.
El comprensible temor a las represalias obligó al humillante silencio de aquellas víctimas por  muchos años, y es tan intenso y real ese miedo a las reacciones de los victimarios, que todavía algunas de las denunciantes se mantienen en el absoluto anonimato. Yo declaro sin esconder mi identidad, dispuesto a enfrentar las consecuencias de mis denuncias, pero busco aminorar las muy probables y costosas demandas judiciales, dada mi precaria situación financiera; Soy educador jubilado en la destruida Venezuela, con crónica escasez de alimentos y medicinas, sin gas ni gasolina siendo un país esencialmente petrolero, con los servicios funcionando a nivel de postguerra, y el poder judicial prostituido, factor a favor de las victimarias o sus familiares, en caso de que algunas de ellas hayan fallecido, con suficiente poder como para inclinar esta balanza malandra en su favor, lo cual es el pan nuestro de cada día para los opositores, que deben tratar de sobrevivir con ingresos que van de 3 a 12 dólares  mensuales, lo que aumenta mi vulnerabilidad en caso de una represalia tribunalicia, que me dejaría desnudo empelotas, añadiendo más perjuicios a los que ya he debido soportar.

De manera que para evitar onerosas demandas, en las actuales condiciones de orfandad judicial que privan en Venezuela, haré referencia a todas y cada una de las mujeres que fueron sexualmente abusivas conmigo, mencionando “su parecido” físico, a fin de que no pueda ninguna de ellas sostener que la identifiqué por su nombre y apellido, puesto que mencionaré solamente la semejanza de rostro y cuerpo respecto de famosas, que cualquiera reconoce, pero que, INSISTO, “no son las mujeres que abusaron de mí, sólo hay un enorme parecido”, y con este ardid espero librarme de cualquier reacción judicial o mediática.

Con apenas 16 añitos, aunque ya mi cuerpo mostraba voluptuosidad y despertaba instintos malsanos en las féminas, fui acosado por una mujer muy parecida a Susana Duijm, aquella esbelta morena que derrochaba belleza y simpatía. Yo supongo que las potenciales acosadoras comparten la necesidad de revelar sus éxitos en las conquistas a fuerza de extorsión, pues ello explicaría la excesiva multiplicación de depredadoras encaprichadas con poseerme, todas provenientes de la multiesfera de los Concursos de belleza, el modelaje y la actuación en Cine y TV. Sufrí el acoso de mujeres que “se parecían igualitas” a Peggy Walker, a Eva Moreno, Doris Wells, Pierina España, seguramente contertulias de Susana en más de una fiesta, en las que fui mencionado como apetecible presa. En algún momento este intercambio de informaciones entre las malvadas saltó a la escala internacional, y simultáneamente fui el target de bichas de proyección local y también mundial, aumentando la cifra de mis victimarias, que parecían turnarse para disfrutar de mi cuerpito sin darme realmente tiempo de descanso entre una violación y la siguiente. Así, sumando a mi calvario las horas de vuelo al destino donde me esperaba una nueva depredadora, allende nuestra frontera nacional, tuve que soportar los creativos abusos de chicas muy pero muy parecidas a Brigitte Bardot, Mylene Demongeot, Sharon Stone, Fabiola Colmenares, Alba Roversi, Jackeline Bisset, Nohemí Arteaga, Candice Bergen, Naomi Watts (apenas finalizó su rodaje de King Kong, me obligaba a disfrazarme de gorila), Elisabeth Hurley, Elin Nordegren, Kate Winslet, Ann Bancroft y Katharine Ross (creo que se datearon sobre mí, cuando filmaban “El graduado”), Jane Mansfield, Virna Lisi, Philicia Rashad, Tony Braxton, Marg Helgenberger, Stana Katic. Ya en este siglo 21 a la lista se agregan algunas modelos de Victoria´s Secret (es probable que sean las hijas y nietas de aquellas depredadoras primigenias, que mantienen el legado de sus perversas antecesoras, y abusan conmigo a pesar de mi edad y los inevitables achaques inherentes al paso del tiempo. Ellas a lo suyo, sin piedad y con excesiva lascivia, como procurando secarme para no dejar nada que puedan disfrutar las que me quieran acosar después. Yo estoy seguro de que merezco el Récord Guinness como el varón más acosado y abusado, incluso uniendo los siglos 20 y 21.

En honor a la verdad, la única que nunca me agredió fue la francesa Katerine Deneuve, una dama exquisita y muy hermosa, que es la excepción que confirma la regla de la degeneración a nivel de las féminas con fama, dinero y poder, implacables depredadoras que desahogaron en mi sus más aberrados instintos. Y confieso que me hubiera encantado que Deneuve me hiciera su víctima, en especial a raíz de su valiente y digna posición, enfrentando a las feminazis que tienen como objetivo la humillación y castración moral y legal de los varones, destruyendo las reputaciones de aquellos a quienes difaman, por presuntos acosos y abusos ocurridos hace dos y tres décadas, con la alevosía de saber que liberada el agua sucia de la difamación, ya no se puede recoger, y el daño permanece, aunque no hayan demostrado la culpabilidad de aquellos a quienes acusaron sin pruebas, tardíamente y en muchos casos, desde el cobarde anonimato. 

También aproveché para rendir mi particular homenaje a las hermosas mujeres a quienes he admirado -y secreta y respetuosamente amado- mientras representaban sus personajes en las pantallas grandes de las salas de cine, o en las pequeñas de los televisores en nuestros hogares. A todas ellas, desde Susana y Peggy a Marg y Stana, reitero mi sincera admiración, casi en la misma medida de mi repudio por las brujas del Me Too, la neo-inquisición de lo políticamente correcto y el falso progresismo. No se puede meter a todos en el mismo saco en que merecen estar Bill Cosby y Harvey Weistein, como no podemos calificar a Lenin, Stalin, Hítler, Mussolinni, Pol Pot, los Castro y sus lacayos, como similares a Chaplin, Churchill, Franklin D. Roosevelt, De Gaulle, Gorvachov. Esa aberrante homogeneización es hermana del igualitarismo y la colectivización que proponen los que han cometido los peores crímenes contra la Humanidad, en nombre de una pretendida justicia social que siempre ha desembocado en países arruinados, corrompidos y reprimidos.   Me Neither.   

domingo, 18 de agosto de 2019

Episodios anecdóticos.

Episodios anecdóticos.
Edgard J. González.
18 de agosto, 2019.

Toda persona adulta mantiene recuerdos de experiencias, tanto agradables como poco gratas, forman parte importante del pasado de cada quien y permanecen en nuestra memoria a pesar del tiempo que ha transcurrido, y de los detalles que se han difuminado en algunas, pero guardamos lo esencial. Algún mecanismo en el cerebro de cada uno almacena celosamente ciertos episodios, mientras borra otros, aunque en ocasiones recuperamos parte de lo que desapareció (gracias a un objeto, una foto, una referencia de otra persona que participó o supo de aquella situación, y de inmediato activa el recuerdo escondido en nuestra mente). Hace años que anoto en un archivo de mi computadora grupos de muy pocas palabras que abrevian lo fundamental de mis vivencias más resaltantes, y con este artículo comienzo a compartir algunas de esas anécdotas, que supongo pueden ser interesantes para una porción de los potenciales lectores, que a su vez podrían asociar con vivencias propias similares.  

Estando en Inglaterra, y recién llegado a Cambridge, un compañero de residencia estudiantil me invitó a una fiesta, y fuimos a una casa, donde había música, sidra, y muchos jóvenes disfrutando la velada. Observé que algunos iban al 2º piso, y al preguntarle a quien me invitó qué sucedía arriba, me respondió con un gesto, con la mano semicerrada y poniendo pulgar e índice sobre su boca. Entendí que se aislaban en la segunda planta para fumar marihuana, y de inmediato tomé mi abrigo (era invierno) y me fui sin siquiera despedirme. Yo era becario del Ministerio de Educación de Venezuela para realizar un postgrado, por lo tanto representaba a mi país y al IPC, y no me podía arriesgar a que hubiera una redada policial y apareciera formando parte de un grupo de fumones, lo cual dañaría no sólo mi reputación personal sino la del país y la del Pedagógico de Caracas (que había solicitado la beca), aunque el consumo de esa yerba alucinógena, como el pelo largo, las camisas con diseños de bacterias y la promiscuidad, estaban de moda a fines de los años 60, con los hippies de Woodstock y las barricadas de París y Daniel Cohn Bendit, que pretendían cambiar al mundo. Mejor solo que mal acompañado.  

En abril del 69 por el asueto de Easter (Semana Santa) compré en la Estación Victoria de Londres un boleto de tren que, por 9 libras esterlinas (tarifa de estudiante, Bs 97,20 al cambio de Bs 10,80 por Libra), me permitiría viajar a Bélgica, Alemania, Holanda, bajando en cualquier estación del trayecto, y retornando a Londres, paso del canal incluido. Estuve en Brujas, Bruselas, Gante, pero poco antes de cruzar la frontera de Bélgica a Alemania, un funcionario del tren me hizo pagarle poco más de un dólar como impuesto de salida, lo cual me disgustó. Pero ya en Alemania otro uniformado me hace pagar de nuevo una cantidad similar, como impuesto de entrada. Al bajar en la Estación de Colonia fui a una taquilla que atendía Reclamos, pero -como en Francia- pretenden que todos hablen el idioma local, y a pesar de mis denodados esfuerzos por darle un tono alemán a mis palabras en inglés, el empleado me ignoró, y mi indignación aumentó. Un hombre alto y robusto que había presenciado todo, intervino y ambos tratamos de entendernos en un lenguaje híbrido, él intentaba en alemán hacer sonar como inglesas sus palabras, yo trataba de alemanizar mis palabras en inglés. Al cabo de varios minutos fue evidente que no lograríamos hacernos entender en esa jerigonza, y yo me desahogué exclamando en castellano “Maldita sea, perdí mis diez bolos”, y él -con expresión de sorpresa- me preguntó: ¿Y busté habla español?. Resultó ser un colombiano residente en Alemania. Él hizo en alemán mi reclamo en la taquilla y le dijeron que eran impuestos normales e inmodificables. Reímos y nos despedimos.   

En la vacación de diciembre del 69 viajé por Escocia y las dos Irlandas. Comencé por Edinburgo, y el día 26 opté por conocer su Zoológico, que me habían recomendado. Cuando ya había recorrido la mitad del amplio y variado Zoo, me topé con una casa con un aviso de FAUNA TROPICAL. Adentro había ambiente con calefacción y unas 6 jaulas de 1,50 x 3 metros, con 3 paredes de concreto y al frente una reja con gruesos barrotes. Sólo una de esas celdas estaba ocupada, por un Gorila adulto, sentado y apoyando su lado izquierdo en la reja, que miraba fijamente a la pared lateral (a mi izquierda, estando yo frente a aquel formidable y solitario simio, a mi vez apoyado en una baranda de metal que mantenía al público a unos 80 cmts de las jaulas). Dado que en esa instalación estábamos solos el gorila y yo, comencé a decir en voz alta lo que esa circunstancia me inspiraba, y el gorila me miraba y parecía entender, no tanto mis palabras sino mi actitud respecto a él al pronunciarlas. Le expresé; “Tú y yo tenemos en común que somos de lugares muy distantes, estamos solos, y hoy cumplo 24 años, sin celebración ni familia, en tu compañía. Tú vienes del costado oriental de África, yo de Venezuela. Pero mientras a ti te secuestraron de tu ambiente y te trajeron obligado, para estar todo el resto de tu vida encerrado acá, yo vine voluntariamente y becado, de manera que vivo en libertad, disfruto de lo que hago, mantengo comunicación telefónica y por cartas y postales con mis seres queridos, y al término del postgrado regresaré a mi terruño y a mi familia. Tu futuro es muy triste e imposible de cambiar en tu beneficio”. Supongo que su tendencia gregaria y el tono suave y afectuoso en que le hablé, además de la sincera solidaridad que sentí por él, convergieron para que nos tomáramos de las manos, y así permanecimos por un buen rato, aquel antepasado remoto y yo, al sureste de Escocia.   
  
En noviembre de 1969 el doctor Arnoldo Gabaldón llegó a Cambridge para hacerse cargo de la Cátedra Simón Bolívar en la Universidad de esa pequeña ciudad. Averigüé su dirección y fui a saludarlo en mi condición de venezolano participante de la dinámica académica a la que se integraba el prestigioso médico, responsable de dirigir la tenaz y efectiva campaña contra el paludismo en Venezuela. Estaba con su esposa, su hijo menor, y una señora que se había ocupado de las labores domésticas por décadas, en el hogar de los Gabaldón en Maracay. A dúo, los esposos me contaron dos deliciosas anécdotas, que hoy narro por primera vez; Como el doctor Gabaldón era un embajador cultural, a diario recibía visitas, y procurando ser buenos anfitriones, ellos ofrecían sencillos pasapalos y copas de vino. Pero al observar que la empleada de toda la vida, que por supuesto no sabía ni ñé del idioma inglés, se movía con la bandeja entre los visitantes, con dificultad y riesgo de tropezar, la señora Gabaldón le dio un curso express, haciéndola memorizar un “Excuse me” para que lo pronunciara a menudo y la gente le diera espacio. Esa noche disfrutaron más que lo usual, pues cada vez que la empleada atravesaba la sala con su bandeja, ofertando vino y snacks, ella repetía cada 5 segundos en alta voz: “Mikiús, Mikiús”.

Pero esa misma persona, protagoniza la segunda y muy hermosa anécdota. En el Maracay de los años 40 y 50 la cena se servía muy temprano, y luego de recoger la mesa y lavar ollas y platos, cesaban sus labores del día, y ella -en sus años de juventud- puntualmente salía al patio frontal de la vivienda, con simple baranda de poca altura, y recibía la visita de su novio, entrelazadas sus manos sobre la verja, ella en el patio, él en la acera. Aquello llevaba años, y es de suponer que en sus domingos libres, cuando ella se alejaba de la casa donde trabajaba, iban mucho más allá de agarrarse las manos. Pero no se producía el embarazo que ambos deseaban y, aunque nunca interrumpieron su rutina romántica por las noches en la baranda, él montó un segundo frente y allí sí hubo gestación y criatura, lo cual fue aceptado por ella en virtud de su obvia infertilidad. La nobleza y generosidad de esta sencilla y leal dama llegó al extremo de ir a la casa de “la otra” a ayudar cuando el niño estaba enfermo. Ese triángulo duró muchos años, con las mismas visitas en la baranda, y las horas dedicadas a cuidar al hijo del hombre que amaba, aunque lo hubiera tenido con otra. Una historia de amor intenso, sin egolatría ni prejuicios.


 Don Arnoldo Gabaldón, su esposa e hijo menor, en su residencia de Cambridge con EJG de visita.

Los Gabaldón en su casa de Cambridge, con un grupo de visitantes, mi amigo José Miguel Uzcátegui a la izq. 


En la inauguración de la nueva sede de la Galería Freites en Las Mercedes, Caracas, junio 2006, con una exposición de cuadros de Edgar Sánchez, estaban entre el numeroso público invitado, el pintor Jacobo Borges, el crítico de arte Perán Erminy, Douglas Bravo, el mítico jefe guerrillero venezolano, Sofía Leoni, hija de Raúl Leoni, quien siendo presidente del país continuó el combate contra la guerrilla iniciado por su antecesor Rómulo Betancourt. Los saludé y fotografié a cada uno, pero hubo una escena inesperada que me sorprendió tanto que no usé mi cámara para capturar la imagen de lo que constituye lo esencial de esta vivencia; Douglas y Sofía se saludaron con un abrazo, mientras yo miraba absorto, paralizado por un intercambio afectuoso entre dos personas que representaban los dos bandos que se enfrentaron con violencia en los años 60 y 70, y que Chávez, el hegemón de turno, se empeñaba en mantener separados y odiándose a muerte, para lograr su objetivo de dividir y vencer. El “loquito pintaparedes”, lo llamó Argelia Melet, la entonces esposa de Douglas, cuestionando la escogencia del oriundo de Sabaneta para formar parte del Plan B de Fidel, infiltrar en las FFAA jóvenes que ya fuesen parte de la fachada legal de la ultraizquierda, derrotado el Plan A de las guerrillas rurales y urbanas, derivadas del inmediatismo de las juventudes del PCV y AD (MIR), y apoyadas por Fidel, cuya intrínseca maldad y megalomanía lo llevaron a obsesionarse contra Betancourt (quien le negó la ayuda que solicitó, en dinero y petróleo, en enero del 59, cuando no había tomado aún posesión de la presidencia, para la que fue electo en diciembre del 58) y contra la democracia “burguesa” apuntalada por el Pacto de Punto Fijo: AD, COPEI y URD.  Fracasaron en sembrar odio y en mantener ese 40% de apoyo popular (que inflan a conveniencia).


El golpista bipolar, mantuvo oculta su vieja subordinación al castrismo, hasta que la solicitud, por parte de la oposición, en febrero del 2003, de un Referendo Revocatorio, dejó en evidencia su condición de marioneta de Fidel, al implementar un esquema demagógico-populista para reducir el descontento de la  obvia mayoría, por lo que habría sido revocado de haberse realizado el referendo en el lapso regular que corresponde a esa opción, en lugar de retardarlo descaradamente por AÑO Y MEDIO, mientras invadía con parásitos cubanos (babalaos con bata, y otras alimañas haciéndose pasar por expertos en toavaina), para producir el espejismo de las misiones, y en paralelo contrataron a SMARTMATIC, a cargo de inflar la baja votación roja con una enorme masa de electores virtuales, mesas itinerantes y salas de conteo de resultados clandestinas e inescrupulosas. Con esos elementos “ganó” el referendo en agosto del 2004. Douglas Bravo, responsable por la infiltración del payaso de Barinas en las FFAA (me lo dijo dos veces, en dos ocasiones distintas, en Caracas y en Barquisimeto) no apoyó sus arbitrariedades ni apoya las del sucesor, indocumentado con curso ACME en La Habana, escogido -para vergüenza del ñangarato estancado en el neoestalinismo- por la Nomenklatura raulista en diciembre del 2012, cuando murió el resentido bastardo, y ya Fidel llevaba seis años sumergido en su crónica demencia senil. Chávez le hizo un daño terrible a Venezuela, sus caprichosas e insensatas ejecutorias de napoleoncito delirante, mostraron sus consecuencias luego de su muerte, y se agudizaron con la abrupta caída de los precios petroleros. Pero no tuvo éxito en su afán perverso de sembrar el estúpido odio cheguevariano, y la mejor demostración de su fracaso en este mal propósito, es aquel significativo abrazo entre el mítico comandante guerrillero y la hija de uno de los presidentes del período democrático, que enfrentaron con éxito aquella gran equivocación histórica

Sofía Leoni y EJG Jun 2006 Gal. Freites, CCS.

Douglas Bravo y EJG Jun 2006 Gal. Freites, CCS.

Jacobo Borges y EJG Jun 2006 Gal. Freites, CCS.

Jacobo Borges y Perán Erminy.  Jun 2006 Gal. Freites, CCS.

EJG Douglas Bravo y dos damas, CHL Bqto jul 2014.

El pintor Edgar Sánchez, con su expo inauguran Galería Freites.


sábado, 3 de agosto de 2019

Mamá cumple cien años.

Mamá cumple cien años.
Edgard J. González.
Publicado originalmente el 29 de noviembre del 2016.

El 29 de noviembre de 1916 Europa llevaba 28 meses en una cruenta guerra, que todavía duraría casi dos años más (sucedió  del 28 de julio de 1914 hasta el 11 de noviembre de 1918) generando más luto, dolor y destrucción que cualquier guerra anterior (los muertos superaron los nueve millones). El continente americano permaneció ajeno al terrible conflicto hasta que los Estados Unidos decidieron participar en 1917, apoyando a Inglaterra y Francia. Venezuela soportaba la dictadura más larga de su historia, Juan Vicente Gómez ejercía su despotismo desde 1908, y mantuvo el poder más absoluto y cruel hasta su muerte en diciembre de 1935. Era un país eminentemente rural, con una economía en la que todavía prevalecían las actividades ligadas a la agricultura, al aprovechamiento de los recursos naturales renovables, porque apenas se iniciaba la exploración y explotación del recurso petrolero, y lo industrial no trascendía las tímidas y muy locales actividades artesanales, con menos del 30% de los habitantes viviendo en espacios urbanizados, las comunicaciones limitadas a los telegramas la Radio abarcando poco territorio. Pocas carreteras, de tierra y angostas, cada región ignoraba lo esencial de las otras regiones que conformaban la totalidad del país (la primera vez que se organizó un evento que mostrase elabanico musical del país, fue en febrero de 1948, cuando el poeta Juan Liscano presentó en el Nuevo Circo de Caracas, en homenaje a Rómulo Gallegos por su toma de posesión, -primer presidente electo de manera directa y democrática,  grupos representativos del Folklore Nacional. Los pocos afortunados que plenaron el Nuevo Circo, tuvieron el privilegio de conocer la diversidad cultural que hasta entonces había permanecido en sus respectivos nichos geográficos; Zulia, los Andes, Llanos occidentales y orientales, Oriente, Guayana, Amazonas, centro-occidente y centro-capital. Joropos llaneros y tuyeros, Tamunangues, Fulías, Gaitas, Merengues, Tambores de Barlovento, Bailes indígenas, que por supuesto contienen rasgos de las tres culturas que produjeron nuestro mestizaje biológico y cultural: Aborígenes americanos, colonizadores europeos y negros africanos.
Mi madre, Elvia Alicia González Sánchez, nació ese 29 de noviembre, hoy hace un siglo. Nació y creció en Mérida, en una Venezuela provinciana, analfabeta, machista, un país que señalaba como oficios de las madres en el Registro formal para expedir la Partida de Nacimiento de cada hijo, “los correspondientes a su sexo”, un país donde era más fácil para trasladarse a la capital desde cualquiera de los estados occidentales u orientales, hacerlo por vía marítima, un país en el cual muchos matrimonios dependían más de la conveniencia de los padres que de los sentimientos de los hijos, y era normal que las muchachas se casaran de 14 o 15 años (la dictadura social establecía que si llegaban solteras a los 25 años, “quedaban para vestir santos”). Si todavía hoy las mujeres sufren discriminación, no es difícil imaginar el conjunto de prejuicios, obstáculos y dogmas que las rodeaban y limitaban hace cien años, mucho más en nuestros países de la periferia cultural, económica y política del planeta. Los retos para las mujeres aumentaban en directa proporción a la distancia de sus lugares de residencia, a las pocas ciudades que eran influenciadas por los graduales avances que ocurrían en las grandes metrópolis del mundo. La modernidad llegaba tardíamente y por cuentagotas a la capital, tardaba mucho más en ser recibida en el resto de aquel país atrasado, incomunicado y esencialmente vinculado a las actividades de la agricultura, la cría y las modestas artesanías. Era usual enterarse de hechos importantes ocurridos en otros continentes, meses o años después de su plena vigencia, y no todas las noticias lograban difundirse uniformemente en aquellos tiempos. En las antípodas de la actual inmediatez, que no conoce fronteras espaciales ni temporales, en cuya difusión puede participar cualquiera con una computadora o un teléfono celular.
En los años 20 y 30 del siglo pasado, muchos no tenían acceso a la Escuela Primaria, de modo que cursar hasta el sexto grado era poco común, y graduarse de bachiller un privilegio que garantizaba la obtención de un buen cargo. Ser analfabeto era la condición de la mayoría, pero además no se concebía que las mujeres formaran parte de la minoría que culminaba los seis grados de Primaria, con aprender a leer y escribir, y algún curso de Artes y Oficios -del hogar, se sobreentiende- ya era más que suficiente para lo que se esperaba de ellas. La Universidad estaba reservada exclusivamente a los varones, y debido a las pocas existentes, y los altos costos que requería dejar el terruño para estudiar en una Universidad lejana, quienes provenían de familias humildes simplemente no podían darse ese lujo, los de clase media a duras penas podían costearse la residencia, la manutención y los libros, los de clase pudiente sí cursaban sin problemas estudios universitarios, incluso en el exterior.
Elvia Alicia y una amiga y compañera de estudios, María Edilia Bottaro (a quien ella siempre se refirió como Botarito), fueron seleccionadas para estudiar Enfermería, becadas por el Ministerio de Educación, en la Escuela de Enfermería que iniciaría su primer curso con ellas, y cuyo nombre oficial cambió luego a Escuela Nacional de Enfermeras, graduándose la primera Promoción 1937-40.  Esa Escuela era una dependencia de la UCV en Caracas, y tuvo entre su Personal fundador a Jacinto Convit, Marcel Granier padre, Alfredo Coronil, el Capellán era Juan Francisco Hernández, el Médico del alumnado Miguel Zúñiga Cisneros, y una enfermera española a quien mi madre admiró mucho, pues fue la responsable primordial por la formación de las primeras camadas de egresadas, la Señorita Ripoll (creo que catalana, aclaro que casi todo lo estoy citando de memoria, por sus historias de esos tiempos y algunos documentos que tuve en mis manos alguna vez). Dos colegas de mi mamá permanecen en mis recuerdos de niñez, Ramona y Lucani, porque fueron amigas y compañeras de trabajo en los años 50. A “Botarito” la conocí en la triste ocasión de fallecer su hija menor (inhalación accidental de monóxido de carbono, durante un viaje vacacional de Semana Santa a Mérida, la ciudad natal de mi mamá y ella). Apenas mi madre se enteró de la trágica noticia -por la radio- me pidió que la llevara de inmediato a La Carlota, a donde llegarían con el cuerpo para su velorio y entierro). Era una chiquilla hermosa, de unos 13 años, víctima de una absurda filtración de gas monóxido de carbono del motor. Doloroso recuerdo que conservo desde mis 16 años.
Recién graduada la enviaron a trabajar en Mene Grande, entonces un campamento surgido de la dinámica petrolera en la margen oriental del Zulia. Las enormes dificultades para viajar del Zulia a Caracas, la obligaron a tramitar por Poder la compra de una vivienda en la capital, en enero de 1944, el crédito hipotecario lo terminó de pagar en 1956. Esa casa fue el hogar de cuatro de sus siete hermanos (del primer matrimonio de su padre, la madre falleció muy joven), en sus respectivas migraciones de Mérida a Caracas, mientras formaban sus nidos propios. Miña e Iraíz permanecieron en Mérida, Tulio se fue a San Cristóbal. Olga, Custodio y María vivieron en la casa de Artigas por varios años, Hilda compartió por más tiempo, y Miña estuvo apenas el lapso que le llevó conseguir y mudarse a una casa alquilada en Altagracia, luego compraría en San José, muy cerca del Hospital Vargas. La familia, con la suma de los tíos políticos, Homero, Campo Elías, Macario y Francisco, se mantuvo muy unida, a pesar de estar disgregada en varios domicilios. La Caracas de los años 50 y 60 no adolecía del insoportable tráfico automotor actual, los recorridos eran breves y amables, sin el terrible flagelo de la constante y omnipresente inseguridad de estos días, lo que permitía salir de noche.
Las nuevas generaciones comenzaron a nacer en Mérida, Josefa Herminia y Homero tuvieron allá sus ocho hijos,  Edmundo, Ilia, Mayita, Tibaldo, Elvia, Auxiliadora, Gioconda y Carmen, pero ya creciditos se trasladaron a Caracas, donde nacimos la mayoría de esa primamentazón, aunque los cuatro de Iraíz también son merideños –Juan Bautista, Jesús Alberto, Rita y Jesús Leopoldo– sólo este último sigue allá. Mi hermano José Antonio y yo, Carmen Alicia, Morela, Otto, Claribel, Francisco Javier, nacimos en Caracas. Gladis, Iraiza, Servio y Cocuya en San Cristóbal. Elvia Alicia nos llevaba cada agosto por vacaciones a Mérida, visitábamos a Iraíz y sus hijos, al abuelo, a sus hijos del segundo matrimonio, Alfonso, Betina, Hernán, Antonieta y Rodulfo, que a su vez sumaron otra primamentazón a esta larga familia.
En mis recuerdos de la infancia abundan las escenas de los Hospitales donde trabajó mi madre.  En el del IVSS de Santo Tomás a Porvenir, de 5 años me sacaron las amígdalas, la mujer que me puso la máscara con éter, cantaba Ces’t si bon, mi tía María me llevó plátanos horneados, yo a duras penas podía tomar pastillas de Aspergum. Mi memoria trae ráfagas del  Hospital Vargas, pero mi conexión es mayor con el Puesto de Socorro de Salas, la Maternidad Concepción Palacios, y el Hospital Militar (el IVSS ocupaba los pisos 12 y 13, mamá era  Supervisora de Enfermeras), donde falleció en mis brazos el domingo 27 enero de 1985. El Papa Wojtila había dado misa en Montalbán, desde el piso 12 vi pasar el papamóvil por la autopista hacia el este. El maldito cáncer no la dejó disfrutar los pocos años que “vivió” en situación de jubilada. Pero mantuvo su espíritu alegre y su bondadosa preocupación por sus seres queridos, hasta el último momento. Fue abnegada y eficaz como madre, enfermera, hermana, tía, prima, abuela, amiga, incluso como hija aunque el abuelo poco hizo para merecer ese amor y los cuidados que le prodigaron en sus últimos meses aquellos que mantuvo a distancia.
Alicia la enfermera trabajó turnos de día y de noche, sus ingresos eran limitados, y sin embargo a sus dos hijos nunca nos faltó nada, y se las ingeniaba para extender su generosidad hacia sus hermanos, sobrinos y cuñados, desde la sencilla visita hasta los fuegos artificiales en navidad, y ocasionales regalitos, sencillos pero impregnados de su infinito amor. Son innumerables las veces que prestó servicios de enfermería  gratuitos a vecinos, amigos y familiares, desde poner inyecciones a ocuparse de amortajar un cadáver, y disfrutaba haciéndolo, porque era genuina su vocación e inmensa su generosidad. Todos los que la conocieron la recuerdan con cariño, y sus dos hijos la extrañamos mucho, a pesar de los casi 32 años transcurridos desde que tuvo que dejar de vivir, por razones absolutamente ajenas a su hermosa voluntad. Podría sentirse orgullosa, a su manera nos educó sin imponernos yugos mentales, dogmatismos. No somos malandros, no somos viciosos, tratamos de parecernos a ella, llegar a ser excelentes personas. Alicia, siempre estás en nuestros pensamientos y emociones.
Integrantes de la Primera Promoción, Curso 1937 – 1940: María Edilia Bottaro, Josefina García C., Alicia González, Melania Mogollón, Cecilia Montilla, Carmen Osuna, María Luisa Peralta, Ana Isabel Rivas Núñez, Emérita Silva, Luisa M. Valverde, Amparo Sosa, Mary Vesga.-




https://www.analitica.com/opinion/mama-cumple-cien-anos/
http://www.noticierodigital.com/2016/11/mama-cumple-cien-anos/